Las baterías para paneles solares son, en esencia, huchas de energía. Su misión es simple pero increíblemente potente: almacenar toda la electricidad que tus placas solares generan durante el día y que no consumes al momento. En lugar de regalar esa energía a la red, la guardas para usarla por la noche o en días grises, llevando tu autoconsumo a otro nivel y recortando tu factura de la luz de forma espectacular.
Qué son las baterías solares y por qué son clave

Piensa en tu instalación fotovoltaica como un pequeño huerto solar en tu tejado. Durante las horas de sol, la «cosecha» de energía es abundante, a menudo mucho más de la que tu casa necesita en ese instante. Sin una batería, ese valioso excedente se vierte a la red eléctrica a cambio de una compensación que suele ser mínima.
Una batería solar actúa como tu despensa energética. Captura y guarda toda esa electricidad que te sobra para que puedas «consumir tu propia cosecha» cuando el sol ya no está. Este simple añadido transforma por completo las reglas del juego de tu sistema de autoconsumo.
El puente hacia la verdadera independencia energética
El principal poder que te otorga una batería solar es la capacidad de desconectarte, en gran medida, de los vaivenes del mercado eléctrico. Dejas de depender de comprar energía a tu compañía durante las horas punta —que casualmente son las más caras (tarde y noche)—, justo cuando tus paneles están descansando.
Este control sobre tu propia energía se traduce en beneficios muy claros:
- Maximización del autoconsumo: Puedes llegar a utilizar más del 80 % de la energía que produces, una cifra muy superior al 30-40 % habitual en sistemas sin almacenamiento.
- Ahorro económico real: Al reducir al mínimo la electricidad que compras a la red, tu factura mensual puede desplomarse de forma asombrosa.
- Seguridad y tranquilidad: Ante un apagón, una batería solar puede mantener en marcha tus electrodomésticos esenciales, dándote una fuente de energía de respaldo totalmente fiable.
Una instalación de paneles solares sin batería te convierte en productor de energía. Pero añadir una batería te convierte en el gestor de tu propia energía. Es el paso definitivo para tomar el control total de tu consumo y tu ahorro.
Cómo funciona el flujo de energía
Para que quede más claro, vamos a seguir el viaje de la energía en un hogar con placas y batería durante un día completo. Por la mañana, los paneles se despiertan y empiezan a alimentar directamente los consumos de la casa. A mediodía, cuando la producción solar está en su apogeo, el excedente se dirige a cargar la batería.
Cuando el sol se va, los paneles dejan de generar. En ese momento, el inversor, que es el cerebro del sistema, cambia automáticamente el chip y empieza a tirar de la energía almacenada en la batería para seguir alimentando la vivienda. Solo cuando la batería se agota (si es que llega a hacerlo), se recurre a la red eléctrica como último recurso. Este ciclo, inteligente y totalmente automatizado, garantiza que aproveches hasta el último kilovatio de sol que capturas.
Tipos de baterías solares más comunes en el mercado

Cuando te sumerges en el mundo del almacenamiento energético, pronto te das cuenta de que el mercado de baterías para paneles solares está dominado por dos grandes tecnologías. Piensa en ellas como dos motores distintos para tu independencia energética, cada uno con sus propias reglas, ventajas y consideraciones a largo plazo.
Por un lado, tenemos a la estrella del momento, la tecnología de Litio-Ferrofosfato (LFP), y por otro, a la veterana y más que probada tecnología de Plomo-Ácido. Entender qué las diferencia es el primer paso para hacer una inversión inteligente que realmente se ajuste a lo que esperas en ahorro y rendimiento.
Baterías de litio: la opción moderna y eficiente
Las baterías de Litio-Ferrofosfato, más conocidas como LFP o LiFePO4, son la elección predilecta hoy en día para el autoconsumo residencial. Y no es por casualidad. Imagínalas como el smartphone de las baterías: son más ligeras, duran mucho más y son increíblemente eficientes en comparación con sus predecesoras.
Su principal carta de presentación es su larga vida útil. Estas baterías aguantan miles de ciclos de carga y descarga completos sin apenas degradarse. Esto se traduce en una durabilidad que supera con facilidad los 10 o incluso 15 años, encajando a la perfección con la vida útil de tus paneles solares.
Además, su eficiencia de ida y vuelta es espectacular, superando casi siempre el 95 %. ¿Qué significa esto? Que por cada 10 kWh de energía que almacenas, puedes recuperar al menos 9,5 kWh. Esta pérdida mínima garantiza que aproveches al máximo cada rayo de sol.
Otras ventajas clave de las baterías de litio son:
- Profundidad de descarga (DoD) superior: Te permiten usar casi toda su capacidad (entre el 90 % y el 100 %) sin miedo a dañarlas.
- Cero mantenimiento: Son sistemas de «instalar y olvidar». No necesitan revisiones, ni rellenar líquidos, ni nada por el estilo.
- Seguridad avanzada: La química LFP es de las más estables y seguras dentro de la familia del litio, lo que minimiza cualquier riesgo de sobrecalentamiento.
El coste de las baterías de litio ha bajado muchísimo, haciéndolas más accesibles que nunca. En España, el precio de las populares baterías LFP ha caído más de un 40 % desde el año pasado, con un coste medio instalado de entre 360 y 500 euros por kWh. Si a esto le sumas las ayudas europeas del programa Next Generation EU, que pueden reducir el coste final hasta en un 70 %, la inversión se vuelve todavía más atractiva. Puedes conocer más detalles sobre la energía fotovoltaica en España y sus incentivos.
Baterías de plomo-ácido: la alternativa tradicional
Al otro lado del ring tenemos las baterías de plomo-ácido, la tecnología que ha dominado el almacenamiento de energía durante décadas. Para instalaciones solares, las más habituales son las de tipo AGM (Absorbent Glass Mat) y GEL, que son versiones selladas y mucho más seguras que las antiguas baterías abiertas.
Su principal atractivo siempre ha sido su menor coste inicial. Sin embargo, este ahorro a corto plazo a menudo viene con importantes contrapartidas a lo largo de la vida útil del sistema.
Para empezar, su vida útil es bastante más corta, moviéndose entre los 3 y 7 años, dependiendo mucho del uso y del mantenimiento. También son más sensibles a las descargas profundas. De hecho, para no acortar drásticamente su vida, se recomienda no superar una profundidad de descarga del 50 %. En la práctica, esto significa que necesitas el doble de capacidad nominal para obtener la misma energía útil que te daría una batería de litio.
Comparativa de tecnologías de baterías para paneles solares
Para que veas las diferencias de un solo vistazo, hemos preparado esta tabla comparativa. Te ayudará a decidir qué tecnología encaja mejor con tus objetivos.
| Característica | Baterías de Litio (LFP) | Baterías de Plomo-Ácido (AGM/GEL) |
|---|---|---|
| Vida útil (Ciclos) | 4.000 – 6.000+ ciclos | 500 – 1.500 ciclos |
| Duración estimada | 10 – 15+ años | 3 – 7 años |
| Profundidad de Descarga | 90% – 100% | 50% recomendado |
| Eficiencia | > 95% | 80% – 85% |
| Mantenimiento | Nulo | Revisiones periódicas |
| Coste inicial | Más elevado | Más bajo |
| Coste a largo plazo | Más bajo (por su durabilidad) | Más alto (por los reemplazos) |
En resumen, aunque las baterías de plomo-ácido pueden parecer una opción más económica de entrada, las de litio son una inversión mucho más sólida, eficiente y cómoda a largo plazo. La elección final dependerá de tu presupuesto inicial y de lo que esperes de tu sistema en cuanto a rendimiento y durabilidad.
Cómo elegir la batería solar perfecta para tu hogar
Decidirse por un modelo de batería para paneles solares puede parecer un mundo, pero todo se simplifica cuando entiendes los tres conceptos que de verdad importan. Olvídate de la jerga técnica; lo que necesitas es saber cómo cada numerito se traduce en ventajas reales para tu día a día.
Piénsalo como si estuvieras eligiendo un depósito de agua para tu casa. Te interesaría saber cuánta agua puede guardar, cuánta puedes soltar de golpe sin quedarte sin presión y qué parte de ese agua es realmente usable. Con las baterías solares, la lógica es exactamente la misma, pero en lugar de agua, hablamos de energía.
Capacidad de almacenamiento (kWh): el tamaño de tu depósito
La capacidad es la cifra estrella, y se mide en kilovatios-hora (kWh). Básicamente, te dice cuánta energía puede acumular tu batería en total. Siguiendo con la analogía, es el tamaño de tu almacén de energía.
Una batería pequeña, de unos 5 kWh, podría ser suficiente para mantener lo esencial durante la noche: la nevera, algunas luces, la tele. Pero si en tu casa hay más movimiento o buscas olvidarte de la red eléctrica, necesitarás algo más robusto, como una batería de 10 kWh o incluso más.
Profundidad de descarga (DoD): ¿cuánta energía puedes usar de verdad?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. La profundidad de descarga, o DoD (Depth of Discharge, en inglés), es el porcentaje de energía que puedes usar sin miedo a estropear la batería y acortar su vida.
Imagina que tienes una batería de 10 kWh con un DoD del 95%. Esto significa que tienes 9,5 kWh disponibles para usar antes de que necesite recargarse. Ese 5% que queda es un colchón de seguridad que protege la salud de la batería a largo plazo.
Este punto marca una diferencia brutal con las tecnologías antiguas. Las viejas baterías de plomo-ácido apenas recomendaban un DoD del 50 % (o sea, solo podías usar la mitad de su capacidad), mientras que las modernas de litio-ferrofosfato (LFP) llegan a DoD del 95 % o incluso el 100 %. ¡Aprovechas casi toda la energía que guardas!
Potencia (kW): la fuerza de tu suministro
Por último, está la potencia nominal, que se mide en kilovatios (kW). Este dato determina cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez tirando solo de la batería. Es, por así decirlo, el «caudal» de energía que puede soltar.
Puedes tener una batería con una capacidad enorme (10 kWh) pero una potencia modesta (2,5 kW). Esto quiere decir que, aunque tienes energía de sobra almacenada, no podrías encender a la vez el horno (2 kW), la vitro (1,5 kW) y el microondas (1 kW), porque la suma (4,5 kW) superaría la potencia máxima que la batería puede entregar.
Por eso, es clave que la potencia de la batería esté alineada con tus picos de consumo. Si por la noche sueles poner varios electrodomésticos potentes a la vez, necesitarás una batería con una potencia nominal más alta, como 5 kW.
Para que te hagas una idea más clara, aquí tienes dos perfiles típicos:
- Perfil de Ahorro Nocturno: Una familia que solo quiere cubrir los consumos básicos cuando el sol se va.
- Necesidad principal: Capacidad moderada (unos 5-7 kWh) para aguantar hasta el amanecer.
- Potencia: No es tan crítica, con 2,5 kW podría ser más que suficiente.
- Perfil de Autonomía Total: Una casa que quiere ser lo más independiente posible, incluso si un día sale nublado.
- Necesidad principal: Capacidad alta (de 10 a 15 kWh) para tener buenas reservas.
- Potencia: Tiene que ser elevada (de 5 kW en adelante) para poder hacer vida normal sin pensar en qué se enchufa.
Entender estos tres pilares —capacidad, profundidad de descarga y potencia— te da el poder para analizar cualquier presupuesto y elegir una batería solar que no solo se adapte a tus paneles, sino que encaje a la perfección con tu estilo de vida.
Cómo calcular la capacidad de batería que necesitas
Acertar con el tamaño de tus baterías para paneles solares es, sin duda, el paso más importante para que tu inversión tenga sentido y funcione como esperas. Aquí no se trata de comprar la batería más grande del mercado, sino la que es perfecta para ti. Si te quedas corto, seguirás enganchado a la red eléctrica cuando no querías. Si te pasas, habrás gastado un dineral en una capacidad que jamás llegarás a usar.
Por suerte, el proceso es mucho más lógico e intuitivo de lo que parece. Todo se reduce a conocer tus propios hábitos de consumo. La clave está en responder una pregunta fundamental: ¿cuánta energía necesita tu casa para funcionar cuando los paneles solares están «durmiendo»?
A continuación, vamos a guiarte paso a paso para que descubras ese número mágico.
Tu factura de la luz es el primer paso
El punto de partida ideal para saber qué batería necesitas es tu propia factura eléctrica. Ese documento contiene el dato más valioso de todos: tu consumo diario promedio en kilovatios-hora (kWh). La mayoría de las facturas modernas lo desglosan por periodos (punta, llano y valle), dándote una pista excelente sobre en qué momentos del día gastas más energía.
Tu objetivo es identificar el consumo que se produce fuera de las horas de sol, sobre todo por la noche y a primera hora de la mañana. Esa es, ni más ni menos, la cantidad de energía que tu batería deberá ser capaz de suministrar cada día.
Si tu factura no lo pone fácil, no te preocupes. Hay otras formas de hacerse una buena idea. Por ejemplo, puedes aprender a calcular el consumo de los electrodomésticos que más utilizas por la noche para obtener una cifra bastante aproximada.
La fórmula para dimensionar tu batería
Para calcular la capacidad que te hace falta, podemos usar una fórmula muy sencilla que tiene en cuenta tres factores clave: tu consumo, los días de respaldo que buscas y la eficiencia de la propia batería. No te asustes, vamos a desglosar cada parte para que se entienda perfectamente.
La fórmula es la siguiente:
Capacidad de Batería (kWh) = (Consumo Diario Nocturno × Días de Autonomía) / Profundidad de Descarga (DoD)
Ahora, veamos qué significa cada uno de estos elementos:
- Consumo Diario Nocturno (kWh): Es la cantidad de energía que gastas desde que se pone el sol hasta que vuelve a salir. Para que te hagas una idea, un hogar promedio en España suele consumir entre 4 y 8 kWh durante este tramo.
- Días de Autonomía: Se refiere a cuántos días seguidos quieres que tu sistema aguante sin sol (por ejemplo, en días muy nublados o de tormenta). Para la mayoría de viviendas conectadas a la red, tener 1 o 2 días de respaldo es más que suficiente.
- Profundidad de Descarga (DoD): Es el porcentaje de la capacidad total de la batería que puedes usar sin dañarla a largo plazo. En las baterías de litio (LFP), que son las más comunes hoy en día, este valor suele ser altísimo, entre el 90% y el 100% (0.9 a 1.0).
Este sencillo flujo visual resume el proceso de selección, donde se evalúa la capacidad, la potencia necesaria y la profundidad de descarga.

El diagrama muestra que entender estos tres pilares técnicos es fundamental para alinear la batería con las necesidades reales de tu hogar.
Ejemplos prácticos para que lo veas claro
Para que todo esto no se quede en teoría, vamos a aplicar la fórmula a dos perfiles de consumo muy diferentes.
Ejemplo 1: Familia pequeña con un consumo moderado
Imaginemos una familia que consume 6 kWh cada noche, quiere tener 1 día de autonomía por si acaso y va a instalar una batería de litio moderna con un DoD del 95% (0.95).
- Cálculo: (6 kWh × 1 día) / 0.95 = 6.3 kWh
- Conclusión: Esta familia necesitaría una batería con una capacidad útil de, como mínimo, 6.3 kWh. Un modelo comercial de 7 kWh sería una elección perfecta para ellos.
Ejemplo 2: Vivienda grande con vehículo eléctrico
Ahora pensemos en una casa más grande, con un consumo nocturno de 12 kWh (incluyendo parte de la carga del coche eléctrico). Buscan 1.5 días de autonomía para estar más tranquilos y usan una batería con el mismo DoD del 95%.
- Cálculo: (12 kWh × 1.5 días) / 0.95 = 18.9 kWh
- Conclusión: En este escenario, la necesidad es mucho mayor. La solución ideal podría ser un sistema modular de 20 kWh, formado por ejemplo por dos baterías de 10 kWh conectadas entre sí.
Con estos cálculos en la mano, ya tienes una estimación muy sólida del tamaño de batería que necesitas. Esto te dará la confianza necesaria para hablar con instaladores y evaluar diferentes presupuestos sabiendo exactamente de lo que hablas.
Instalación y mantenimiento para una larga vida útil

Ya tienes elegida la batería para tus paneles solares. ¡Genial! Ahora toca una fase igual de crucial: la instalación. Y aquí hay que ser claros: acudir a un profesional cualificado no es una simple recomendación, es un paso imprescindible. De ello dependen la seguridad de tu hogar, el rendimiento del sistema y, algo muy importante, la validez de la garantía.
Una mala instalación puede acarrear desde un funcionamiento deficiente hasta riesgos eléctricos serios. Un instalador certificado se asegura de que cada conexión esté bien hecha, que el cableado sea el correcto y que todo el sistema esté configurado para dar lo mejor de sí desde el primer día.
El papel clave del inversor híbrido
El cerebro de toda la operación, el que coordina los paneles, la batería y tu casa, es el inversor. Para un sistema con almacenamiento, se necesita un inversor híbrido, un equipo inteligente que dirige los flujos de energía por sí solo. Es él quien decide si la energía del sol va directa a los electrodomésticos, si se usa para cargar la batería o si es momento de tirar de esa energía almacenada para alimentar la casa.
Este componente es vital para que todo el conjunto trabaje en armonía. Su correcta configuración garantiza que la batería se cargue y descargue en los momentos idóneos, protegiéndola de sobrecargas y exprimiendo al máximo tu autoconsumo. Si te pica la curiosidad, puedes aprender más sobre cómo funcionan los inversores solares en nuestro artículo.
La instalación profesional no es un gasto, sino una inversión en la longevidad y seguridad de tu sistema. Un trabajo bien hecho asegura que tu batería opere bajo las condiciones ideales, protegiendo tu inversión y dándote total tranquilidad.
Cuidados básicos para maximizar la durabilidad
El mantenimiento que necesitan las baterías solares modernas cambia radicalmente según la tecnología. La diferencia es un mundo:
- Baterías de litio (LFP): Son la definición de «instalar y olvidarse». No requieren absolutamente ningún mantenimiento periódico, ni revisar líquidos, ni limpiar nada. Su propio sistema de gestión interno (conocido como BMS) se ocupa de todo.
- Baterías de plomo-ácido: Estas sí que piden un poco más de atención. Necesitan inspecciones regulares para comprobar los niveles de electrolitos (en los modelos abiertos), limpiar los terminales para que no se corroan y verificar que el espacio donde están instaladas tenga buena ventilación.
Aun así, sea cual sea tu batería, hay unas pautas generales que ayudarán a que te dure el máximo tiempo posible.
Consejos prácticos para una larga vida útil
Aunque las baterías de litio son muy autónomas, seguir unas sencillas recomendaciones puede estirar aún más su vida útil y asegurar que rindan como el primer día durante años.
- Mantén una temperatura estable: A las baterías les gusta estar a gusto, en un rango de temperatura controlado, idealmente entre los 15 °C y 25 °C. Evita por todos los medios instalarlas en lugares con temperaturas extremas, como un desván sin aislar o donde les dé el sol directo. Un garaje o un cuarto de instalaciones suelen ser los sitios perfectos.
- Utiliza la monitorización del fabricante: Hoy en día, casi todas las baterías vienen con su propia aplicación para el móvil. Úsala. Te permitirá ver de un vistazo el estado de la carga, el rendimiento y si hay alguna alerta. Es la mejor forma de detectar cualquier cosa rara a tiempo.
- Evita las descargas completas frecuentes: Las baterías de litio ya están protegidas para no descargarse del todo, pero si evitas que lleguen al 0 % de forma habitual, ayudarás a reducir el estrés de las celdas. A la larga, esto se traduce en una vida útil mayor.
El futuro del autoconsumo con baterías en España
Apostar por baterías para paneles solares a día de hoy es mucho más que una simple decisión de ahorro; es subirse a la ola de una transformación energética que ya no tiene vuelta atrás en España. El autoconsumo está cambiando a pasos agigantados, y el almacenamiento se ha convertido en la pieza del puzle que faltaba para tocar con los dedos la verdadera independencia de la red eléctrica.
Cada vez más hogares y empresas se dan cuenta de que una batería no solo exprime al máximo cada kilovatio de energía que producen, sino que funciona como un auténtico escudo. Un escudo contra la montaña rusa de los precios de la luz y una garantía de suministro si hay un apagón, algo que aporta una tranquilidad que antes parecía un lujo.
Una tendencia que coge fuerza con la innovación y las ayudas
Este boom del almacenamiento de energía no ha surgido de la nada. Hay dos grandes motores que lo impulsan: por un lado, la mejora tecnológica, que ha conseguido que las baterías sean más eficientes y asequibles; por otro, un entorno de ayudas y regulaciones que invitan a dar el paso. Las subvenciones, como las que llegan de los fondos europeos, han hecho que la inversión inicial deje de ser un muro para muchísimas familias.
Todo esto está dibujando un nuevo mapa energético, uno mucho más descentralizado, limpio y justo. En este nuevo modelo, los consumidores dejamos de ser actores pasivos para convertirnos en los directores de nuestra propia energía, tomando las riendas sobre cuándo la usamos y cómo la gestionamos.
Y no es una sensación, los números lo confirman. Según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), esta tendencia es una realidad que se puede tocar. Se calcula que el 26 % de las nuevas instalaciones de autoconsumo en viviendas conectadas a la red ya llevan un sistema de almacenamiento. Desde 2022, se han acumulado 2.205 MWh, una cifra que demuestra un interés clarísimo que también se está viendo en comercios e industrias.
Más allá de la batería física: llega el almacenamiento inteligente
Pero el futuro del autoconsumo no se detiene aquí. Ya asoman en el horizonte soluciones innovadoras que van un paso más allá de la batería física. La tecnología nos lleva hacia sistemas de gestión energética mucho más listos, donde almacenar energía no es solo guardarla, sino optimizar su uso casi de forma predictiva.
Un ejemplo perfecto de esta evolución son las baterías virtuales, un concepto que nos permite aprovechar el 100 % de la energía que nos sobra, incluso sin tener una batería física o cuando la que tenemos ya está a tope. Si te pica la curiosidad, te invitamos a descubrir qué son las baterías virtuales y cómo funcionan en nuestro artículo.
Decidirse hoy por una batería solar no es solo una inversión para tu casa. Es una forma de contribuir, ladrillo a ladrillo, a la construcción de un sistema energético más sostenible y resiliente para todos, donde cada tejado cuenta.
Resolvemos las dudas más comunes sobre las baterías solares
Para ir cerrando esta guía, hemos juntado las preguntas que más nos hacéis cuando os planteáis comprar una batería para vuestros paneles solares. Queremos darte respuestas claras y directas para que no te quede ninguna duda.
¿Cuánto dura una batería para paneles solares?
La vida útil de una batería solar va de la mano de su tecnología. Las más populares a día de hoy, las de litio-ferrofosfato (LFP), están pensadas para aguantar entre 10 y 15 años, e incluso más.
Esto se mide en ciclos de carga y descarga. Un buen modelo de litio puede ofrecerte entre 4.000 y 6.000 ciclos completos. De hecho, la mayoría de fabricantes respaldan esta durabilidad con garantías de rendimiento de al menos 10 años.
Por otro lado, las baterías de plomo-ácido juegan en otra liga, con una vida útil mucho más corta, que normalmente se mueve entre los 3 y 7 años.
¿Puedo añadir una batería a una instalación solar que ya tengo?
¡Claro que sí! En la gran mayoría de los casos, es totalmente posible añadir un sistema de almacenamiento a una instalación fotovoltaica que ya está funcionando. Este proceso tiene un nombre técnico: retrofitting.
Lo más seguro es que necesites cambiar tu inversor actual por un inversor híbrido. Este equipo es el cerebro que se encarga de gestionar de forma inteligente toda la energía: la que viene de los paneles, la que se guarda en la batería y la que puedes coger de la red.
Es fundamental que un instalador cualificado revise tu sistema para asegurarse de que todos los componentes son compatibles y que la conexión se hace de forma segura y eficiente.
La rentabilidad de una batería solar es cada vez mayor. Almacenar tus excedentes de energía para usarlos en las horas más caras, en lugar de comprarlos a la red, es la clave para maximizar el ahorro y reducir drásticamente el tiempo de amortización de tu sistema.
¿Es rentable instalar una batería solar en España?
Sí, y cada vez lo es más. Sobre todo si una buena parte de tu consumo de luz se concentra por la tarde y por la noche.
El ahorro es muy simple de entender: dejas de comprar electricidad a la compañía en las horas punta, que son las más caras, y en su lugar utilizas la energía que tú mismo has generado y guardado gratis durante el día.
Con la importante bajada de precios que han tenido las baterías de litio en los últimos años y las subvenciones que hay disponibles, el tiempo que tardas en recuperar la inversión se ha acortado un montón. Esto convierte la compra de una batería en una decisión financiera muy inteligente.
En SolarYou, hacemos que tu salto a la energía solar sea sencillo y sin complicaciones. Nos ocupamos de todo, desde el estudio inicial a medida hasta la gestión de las subvenciones, para que tu única preocupación sea disfrutar de un hogar más confortable y de una factura de la luz mucho más baja. Descubre cómo podemos ayudarte a climatizar tu casa con energía limpia.