Para entender el esquema de una instalación de placas solares, lo mejor es verlo como un equipo bien coordinado, donde cada pieza tiene una misión clara. Los paneles capturan la energía del sol, el inversor la adapta para que podamos usarla en casa, las baterías la guardan para más tarde y las protecciones vigilan que todo funcione de forma segura.
Los componentes de una instalación solar, uno a uno
Antes de meternos de lleno en los planos y diagramas, es clave conocer a cada uno de los protagonistas de este puzle fotovoltaico. Si entiendes qué hace cada componente por separado, te será mucho más fácil visualizar cómo trabajan juntos para generar, gestionar y distribuir la energía en tu hogar. Al final, un esquema de instalación no es más que el mapa de esa colaboración.

Paneles solares: los recolectores de energía
Los paneles solares, o módulos fotovoltaicos, son la parte más visible de cualquier instalación. Su trabajo es tan simple como vital: capturar la luz del sol y convertirla en electricidad de corriente continua (DC). Están formados por células de silicio que, al recibir la radiación solar, liberan electrones y ponen en marcha todo el proceso.
La eficiencia y la potencia de estos paneles, que se mide en vatios pico (Wp), es lo que determinará cuánta energía puede generar tu sistema. Por eso, un buen diseño siempre buscará la orientación e inclinación perfectas para exprimir al máximo cada rayo de sol.
Inversor: el cerebro del sistema
Si los paneles son los que recogen la energía, el inversor es el que la procesa y la dirige. Este aparato es absolutamente fundamental, ya que se encarga de convertir la corriente continua (DC) de los paneles en la corriente alterna (AC) que necesitan los electrodomésticos de tu casa para funcionar.
Pero su tarea no acaba ahí. El inversor también optimiza la producción de los paneles, supervisa el rendimiento de todo el sistema y gestiona cómo se reparte la energía entre los paneles, las baterías y la red eléctrica. Si quieres saber más sobre este componente, te contamos todo sobre qué son y cómo funcionan los inversores solares en nuestro artículo.
Un inversor de calidad no solo convierte la energía de forma eficiente, sino que también protege toda la instalación. En caso de apagón, se desconecta automáticamente de la red, una medida de seguridad imprescindible.
Baterías: el almacén de energía
En las instalaciones de autoconsumo que buscan la máxima independencia, las baterías son el almacén inteligente. Su función es muy clara: guardar toda la energía solar que produces durante el día pero que no llegas a consumir. Así, puedes usarla por la noche o en días muy nublados, reduciendo al mínimo tu dependencia de la red.
La capacidad de una batería, medida en kilovatios-hora (kWh), nos dice cuánta energía puede almacenar. La elección correcta dependerá de tus hábitos de consumo y de lo mucho que quieras desconectarte de la compañía eléctrica.
Contador bidireccional: el comunicador con la red
El contador bidireccional es el dispositivo que mide la energía en dos sentidos. Por un lado, registra la electricidad que coges de la red cuando la necesitas y, por otro, contabiliza los excedentes de energía solar que viertes en ella cuando te sobra.
Es una pieza clave en las instalaciones conectadas a la red, porque le permite a la compañía eléctrica saber cuánta energía has aportado para poder aplicarte la compensación de excedentes en tu factura. Básicamente, es el punto de diálogo entre tu casa y la red pública.
Protecciones eléctricas: los guardaespaldas
Por último, ningún esquema de instalación de placa solar estaría completo sin sus protecciones eléctricas. Piénsalo así: son los guardaespaldas que protegen tanto tu inversión como la seguridad de tu hogar.
Para que te hagas una idea de los elementos que componen el sistema, aquí tienes una tabla resumen con sus funciones principales.
Componentes esenciales en un esquema de instalación solar
| Componente | Función principal | Consideración clave |
|---|---|---|
| Paneles solares | Capturan la luz solar y la convierten en electricidad de corriente continua (DC). | La potencia (Wp) y la eficiencia determinan la producción total del sistema. |
| Inversor | Convierte la DC de los paneles en corriente alterna (AC) para el hogar y gestiona el sistema. | Su calidad afecta directamente a la eficiencia y seguridad de toda la instalación. |
| Baterías | Almacenan la energía sobrante para usarla cuando no hay sol (noches, días nublados). | Su capacidad (kWh) debe ajustarse a los patrones de consumo para maximizar el ahorro. |
| Contador Bidireccional | Mide la energía consumida de la red y la energía sobrante vertida a ella. | Imprescindible para la compensación de excedentes en instalaciones conectadas a la red. |
| Protecciones Eléctricas | Protegen la instalación y a las personas de sobrecargas, cortocircuitos y sobretensiones. | Incluyen magnetotérmicos, diferenciales y protectores de sobretensión. Son obligatorios. |
Cada uno de estos elementos tiene un papel fundamental, desde los fusibles que protegen los paneles hasta los diferenciales que garantizan la seguridad de las personas.
- Fusibles y magnetotérmicos de DC: Blindan el circuito entre los paneles y el inversor.
- Magnetotérmicos de AC: Hacen lo mismo en el lado de corriente alterna, entre el inversor y el cuadro de la casa.
- Diferenciales: Su misión es proteger a las personas de contactos eléctricos accidentales.
- Protectores de sobretensión: Salvaguardan tus equipos de picos de tensión, como los que puede provocar la caída de un rayo cercano.
Estos cinco grupos de componentes son el corazón de cualquier instalación fotovoltaica. Entender qué hace cada uno es el primer paso para poder leer cualquier plano y tomar las mejores decisiones para tu proyecto de autoconsumo.
El esquema fotovoltaico ideal para ti: ¿cuál es el tuyo?
No hay una única receta para el autoconsumo. El esquema de instalacion placa solar perfecto para tu casa no es el mismo que para la de tu vecino. Todo depende de tus objetivos, de dónde vivas y de tu relación con la red eléctrica de toda la vida. Es una decisión clave que marcará cómo vas a generar, usar y gestionar tu propia energía.
La elección va más allá de lo técnico; es casi una declaración de intenciones. ¿Tu principal meta es ver una bajada drástica en la factura de la luz? ¿O sueñas con la independencia energética total, desconectándote del mundo? Quizás lo tuyo es un punto intermedio: la seguridad de la red combinada con la autonomía que te dan las baterías.
Cada uno de estos caminos implica componentes, conexiones y una lógica de funcionamiento muy diferentes. Vamos a desgranar los tres esquemas principales para que identifiques cuál encaja mejor con tu visión y tus necesidades.
Conectado a la red (On-Grid)
Este es, sin lugar a dudas, el esquema más popular en ciudades y zonas residenciales. El objetivo es simple y directo: reducir al máximo la factura eléctrica. ¿Cómo? Aprovechando tu propia energía solar durante el día y usando la red como un colchón de seguridad inagotable cuando el sol se va.
En un sistema on-grid, la energía de tus paneles se consume al instante en tu casa. Si en algún momento generas más de lo que necesitas (imagina un mediodía soleado sin nadie en casa), ese excedente de energía no se pierde. Se vierte automáticamente a la red eléctrica pública.
Gracias al mecanismo de compensación de excedentes, la compañía eléctrica te bonifica por esa energía que aportas, descontándola directamente de lo que consumes de la red. Es una solución inteligente, eficiente y que no exige la inversión inicial de las baterías.
El esquema on-grid es perfecto si tu prioridad número uno es el ahorro económico y no tanto la desconexión total. La instalación es más sencilla y el retorno de la inversión, por lo general, llega antes.
El boom de este tipo de instalaciones es una realidad. El sector fotovoltaico en España está viviendo un momento dulce. De hecho, hace poco el país añadió casi 5 GW de nueva potencia fotovoltaica en solo seis meses, superando los 36.000 MW de capacidad total instalada. Esto es un aumento de más del 19% respecto al año anterior, una cifra que demuestra la enorme confianza en estos sistemas. Puedes leer más sobre este hito en el informe sobre el crecimiento fotovoltaico en España.
Aislado de la red (Off-Grid)
Hablar de un esquema off-grid es hablar de autonomía energética en estado puro. Está pensado para viviendas o negocios que, simplemente, no tienen acceso a la red eléctrica. Hablamos de casas de campo, fincas en mitad de la nada o proyectos en lugares remotos. Aquí, la desconexión no es una elección, es la única opción.
En este modelo, tu sistema fotovoltaico es tu única fuente de energía. Por eso, las baterías no son un extra, son el corazón de la instalación. Durante el día, los paneles alimentan la casa y, a la vez, cargan un buen banco de baterías. Por la noche, o en esos días grises y lluviosos, tu hogar tira de la energía que has ido acumulando.
Un sistema off-grid exige un cálculo milimétrico para garantizar que tendrás luz los 365 días del año. Es fundamental dimensionar correctamente tanto la cantidad de paneles como la capacidad de las baterías para cubrir los picos de consumo y aguantar varios días seguidos de mal tiempo. Si no sabes por dónde empezar, nuestra guía te explica cómo calcular las placas solares que necesita tu proyecto.
Como red de seguridad final, estos esquemas suelen incorporar un generador de respaldo para esos periodos excepcionalmente largos sin sol.
Híbrido: lo mejor de los dos mundos
El sistema híbrido es la solución total, la más versátil y completa. Coge lo mejor de los dos esquemas anteriores: funciona conectado a la red, pero también incluye baterías para guardar la energía que te sobra.
Veamos cómo funciona en la práctica:
- El autoconsumo manda. La energía que producen tus paneles va primero a alimentar los consumos de la casa.
- A guardar el excedente. Si generas más de lo que gastas, esa energía sobrante carga las baterías en vez de irse a la red.
- Noches solares. Cuando el sol se pone, la casa empieza a consumir la energía que has guardado en las baterías.
- La red, el último recurso. Solo si las baterías se agotan, el sistema recurre a la red eléctrica.
Con un esquema así puedes maximizar tu autoconsumo, llegando a cubrir hasta el 90% de tus necesidades con energía 100% solar. Pero hay más. Muchos inversores híbridos tienen una función de backup. Si hay un apagón en la calle, tu sistema se aísla automáticamente y sigue dando electricidad a los consumos esenciales de la casa (como la nevera, el router o algunas luces) tirando de la energía de las baterías.
La decisión entre estos tres esquemas va a definir por completo tu viaje en el mundo de la energía solar. Párate a pensar en tus prioridades: ¿buscas ahorro, independencia o un equilibrio entre ambos? Tu respuesta te llevará directamente al esquema de instalación perfecto para ti.
Cómo interpretar los diagramas de conexión solar
Enfrentarse por primera vez a un esquema de instalación de placa solar puede intimidar un poco. A primera vista, parece un mapa del tesoro lleno de símbolos extraños, pero te aseguro que, una vez entiendes la lógica detrás, todo empieza a cobrar sentido. Este plano es, ni más ni menos, el guion que transforma la teoría en un plan de acción real, tangible y, sobre todo, seguro.
Para no perderse en el laberinto de líneas, lo más práctico es dividir el esquema en dos grandes bloques: el circuito de corriente continua (DC) y el de corriente alterna (AC). Cada uno narra una parte del viaje que hace la energía, desde que nace en el sol hasta que llega a los enchufes de tu casa.
Para que te hagas una idea visual, aquí tienes un pequeño gráfico que resume los tipos de instalaciones más comunes. Te ayudará a situarte antes de que nos metamos de lleno en los detalles del diagrama.

Como ves, la infografía muestra la evolución desde un sistema tradicional que depende de la red, pasando por la autonomía total de una instalación aislada, hasta llegar al modelo híbrido, que es el más habitual hoy en día.
El lado de la corriente continua (DC)
Aquí arranca todo. En esta primera mitad del viaje, el sol y los paneles son los protagonistas indiscutibles. El diagrama de DC te va a mostrar cómo se conectan los paneles solares entre sí y cómo esa energía fluye de forma segura hasta el inversor.
Lo primero que salta a la vista son los famosos strings (cadenas de paneles), que se pueden configurar de dos maneras:
- Conexión en serie: Es como poner las pilas en una linterna, una detrás de otra. Conectas el polo positivo de un panel con el negativo del siguiente. ¿El resultado? Los voltajes se suman. Esto es genial para minimizar las pérdidas de energía cuando los cables son largos.
- Conexión en paralelo: Imagina que necesitas arrancar un motor grande y conectas varias baterías de coche. Unes todos los positivos por un lado y todos los negativos por otro. El voltaje se mantiene igual, pero la corriente (el amperaje) se suma. Se usa para aumentar la potencia total sin pasarse del límite de voltaje que aguanta el inversor.
La mayoría de las instalaciones residenciales que montamos combinan ambas técnicas. Se crean varios strings en serie que, a su vez, se conectan en paralelo para optimizar el rendimiento.
Para que veas las diferencias de un vistazo, aquí tienes una tabla comparativa.
Comparativa de conexiones de paneles en serie vs. paralelo
Análisis de las ventajas y desventajas de cada tipo de conexión para optimizar el rendimiento de la instalación.
| Característica | Conexión en Serie | Conexión en Paralelo |
|---|---|---|
| Voltaje | Se suma el de cada panel. | Se mantiene el de un solo panel. |
| Corriente (Amperaje) | Se mantiene la de un solo panel. | Se suma la de cada panel. |
| Rendimiento con sombras | Una sombra en un panel afecta a todo el string. | Una sombra en un panel no afecta al resto. |
| Cableado | Más sencillo y con menos pérdidas en distancias largas. | Requiere cables de mayor sección para manejar más corriente. |
| Ideal para… | Inversores que trabajan con alto voltaje. | Instalaciones con riesgo de sombras parciales o inversores de bajo voltaje. |
Elegir bien entre una configuración u otra (o una mezcla de ambas) es uno de esos detalles que marcan la diferencia entre una instalación correcta y una instalación optimizada.
El lado de la corriente alterna (AC)
Una vez que la energía DC llega al inversor y este la transforma en AC —la que usamos en casa—, entramos en la segunda parte del esquema. Este tramo del plano te enseña el recorrido de esa electricidad desde la salida del inversor hasta el cuadro eléctrico principal de tu vivienda.
Aquí es donde tu sistema fotovoltaico se da la mano con la instalación eléctrica de toda la vida. Verás claramente cómo la nueva línea de producción solar se conecta a un interruptor magnetotérmico específico en tu cuadro general.
Entender bien el lado AC es crucial. De ello depende que la energía solar se distribuya de forma segura y eficiente por toda la casa, conviviendo en perfecta armonía con la energía que, puntualmente, puedas necesitar de la red.
Por cierto, un dato curioso es cómo la geografía influye en la proliferación de estos esquemas. En España, comunidades como Andalucía y Extremadura son las reinas de la fotovoltaica, sumando entre las dos casi la mitad de toda la potencia instalada del país. Esto demuestra que las horas de sol no solo alimentan grandes plantas solares, sino también miles de instalaciones de autoconsumo como la que podrías tener tú. Si te interesa el tema, puedes leer más sobre el desarrollo fotovoltaico por regiones.
Protecciones: los guardaespaldas de tu instalación
Un buen esquema no solo te dice por dónde va la energía, sino también quién la protege. Las protecciones son innegociables y siempre aparecen bien identificadas en el plano.
Saber dónde están y para qué sirven es fundamental para tu tranquilidad:
- Fusibles o seccionadores de DC: Están entre los paneles y el inversor. Su trabajo es proteger contra sobrecorrientes en el lado de continua.
- Protector de sobretensiones de DC: Es un escudo que protege al inversor de picos de voltaje, como los que puede provocar la caída de un rayo cercano.
- Interruptor magnetotérmico de AC: Es el vigilante principal en el lado de alterna, entre el inversor y el cuadro de casa. Si detecta una sobrecarga o un cortocircuito, corta el suministro.
- Interruptor diferencial: Su misión es protegernos a nosotros. Si detecta la más mínima fuga de corriente a tierra (lo que podría significar que alguien está recibiendo una descarga), salta al instante.
Saber interpretar un esquema de instalación de placa solar te da el control. Te permite entender qué te están montando en el tejado, hacer preguntas con conocimiento de causa a tu instalador y, lo más importante, tener la certeza de que cada pieza está en su sitio, cumpliendo su función para que disfrutes de tu propia energía limpia durante décadas.
Herramientas y materiales que no pueden faltar
Una vez tienes claro el esquema y los componentes, llega el momento de la verdad: reunir todo lo necesario para que la instalación sea un éxito.
Contar con los materiales adecuados y las herramientas precisas no es un capricho; es la diferencia entre un sistema seguro y eficiente y uno que puede darte problemas a la vuelta de la esquina. No hablamos solo de tener un par de destornilladores, sino de elementos muy específicos que garantizan conexiones perfectas y una seguridad total.

Piensa en la siguiente lista como tu kit de inicio para un montaje profesional. Cada elemento tiene su razón de ser, y saltarte alguno puede comprometer la calidad de todo el esquema de instalación de la placa solar.
Materiales clave para una conexión segura
Aquí no hay margen para el error. Usar materiales de baja calidad es como construir una casa con malos cimientos. Estos son los tres pilares sobre los que se asienta la durabilidad de tu instalación.
-
Cableado solar de sección adecuada: Olvídate de usar cualquier cable que tengas por casa. El cable solar está diseñado específicamente para resistir la radiación UV y las temperaturas extremas que se alcanzan en un tejado. La sección (el grosor) es vital: un cable demasiado fino provocará pérdidas de energía y sobrecalentamiento, lo que se traduce en una menor eficiencia de tus paneles. Su cálculo depende de la corriente que circulará y la distancia hasta el inversor.
-
Conectores MC4: Estos pequeños componentes son los encargados de unir los paneles entre sí y con el resto del sistema. Es fundamental que sean de alta calidad para asegurar una conexión estanca (IP67 o superior) y completamente segura. Esto evita filtraciones de agua o falsos contactos que podrían acabar generando peligrosos arcos eléctricos.
-
Estructuras de soporte específicas: Los paneles solares necesitan una base sólida y perfectamente anclada. La estructura debe ser la adecuada para tu tipo de tejado (ya sea teja, pizarra, plano…) y estar fabricada con materiales que no se oxiden, como el aluminio o el acero inoxidable. Una buena estructura es la garantía de que tus paneles aguantarán el viento, la lluvia y la nieve durante décadas.
Las herramientas que todo instalador debe tener
Con los materiales listos, pasamos a las herramientas. Aquí lo importante no es la cantidad, sino la precisión. Algunas son de uso general, pero otras son muy específicas del mundo fotovoltaico y marcan la diferencia.
-
Multímetro: Piensa en él como el médico de tu instalación. Con el multímetro mides voltajes y corrientes y, lo más importante, compruebas las polaridades antes de conectar nada. Es una herramienta de diagnóstico y seguridad imprescindible para evitar cortocircuitos y asegurarte de que los strings (las series de paneles) están bien configurados.
-
Crimpadora para conectores MC4: Para que los conectores MC4 queden perfectamente fijados al cable, necesitas su crimpadora específica. Intentar hacerlo con unos alicates universales es una chapuza que, casi con total seguridad, te dará problemas en el futuro.
-
Llave dinamométrica: La tornillería, tanto de las estructuras como de los propios paneles, tiene un par de apriete concreto que recomienda el fabricante. Si aprietas demasiado, puedes dañar el panel; si te quedas corto, puede que se suelte con el tiempo. La llave dinamométrica te asegura que cada tornillo tiene la tensión exacta que necesita.
La seguridad es lo primero, siempre. Antes de tocar un solo cable o subir al tejado, el Equipo de Protección Individual (EPI) no es una opción, es una obligación. Hablamos de guantes dieléctricos, gafas de seguridad, arnés anticaídas y calzado adecuado.
Tener este listado completo y a mano es el primer paso práctico hacia una instalación de autoconsumo robusta, segura y duradera. Cada uno de estos elementos juega un papel fundamental para que el esquema que has diseñado en papel se convierta en una realidad impecable sobre tu tejado.
La normativa y la seguridad en tu instalación: lo que no puedes pasar por alto
Un esquema de instalación de placa solar no solo tiene que ser eficiente, sino también un verdadero fortín en cuanto a seguridad y legalidad. Ignorar esta parte es como construir una casa sin cimientos; tarde o temprano, los problemas aparecerán. Por eso, antes de colocar el primer tornillo, es vital conocer las reglas del juego.
La biblia en este tema para España es el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT). Y que no te engañe el nombre, no es una simple guía de buenas prácticas, es la ley. Este documento marca punto por punto cómo debe ser cualquier instalación eléctrica, incluidas las fotovoltaicas, para que sea segura tanto para las personas como para los equipos. Cumplirlo no es una opción, es un requisito indispensable para legalizar tu sistema.
Pero más allá de la normativa general, hay que prestar una atención especial a los retos que nos plantea la corriente continua (DC), que es la que sale directamente de nuestros paneles.
Los riesgos de la corriente continua
Trabajar con corriente continua no tiene nada que ver con la corriente alterna que usamos en los enchufes de casa. Uno de los mayores peligros es el temido arco eléctrico, un fenómeno que ocurre cuando la corriente "salta" por el aire entre dos puntos. Esto genera un calor tan extremo que puede provocar incendios muy serios.
Este riesgo se concentra en la parte de la instalación que funciona con corriente continua, donde los voltajes pueden ser bastante altos. Un simple conector mal crimpado, un cable dañado o una desconexión hecha de mala manera pueden ser la chispa que lo inicie todo. De ahí que la calidad de los materiales y una ejecución impecable sean absolutamente cruciales.
Para mantener a raya este peligro, los seccionadores de corriente continua son imprescindibles. Nos permiten aislar los paneles del inversor de forma segura, para que cualquier tarea de mantenimiento se pueda hacer sin jugarse el tipo.
La seguridad en el lado DC es innegociable. Un arco eléctrico puede alcanzar temperaturas de hasta 20.000 °C, capaces de fundir metal y originar incendios devastadores. La única estrategia válida es la prevención.
Además, una buena instalación debe estar lista para otros imprevistos, como picos de tensión o fugas de corriente.
Protecciones que no pueden faltar en tu instalación
Dormir tranquilo sabiendo que tu inversión y tu hogar están a salvo no tiene precio. Para ello, hay dos elementos clave que no pueden faltar en una instalación fotovoltaica bien hecha.
-
Puesta a tierra: Este sistema es, literalmente, el salvavidas de tu instalación. Se trata de una conexión directa a tierra que proporciona un camino seguro para que la electricidad se disipe en caso de un fallo o una derivación. Protege tanto a las personas de descargas eléctricas como a los equipos de daños graves. No lo veas como un extra, es una pieza fundamental de la seguridad.
-
Protecciones contra sobretensiones: Imagina que cae un rayo cerca de tu casa. La sobretensión que genera puede viajar por el cableado y freír tus equipos electrónicos, incluyendo el inversor, que no es precisamente barato. Los protectores contra sobretensiones (DPS) actúan como un escudo, desviando esos picos de energía a tierra antes de que hagan estragos.
La importancia de tener un sistema fotovoltaico seguro y robusto es cada vez mayor, sobre todo viendo el papel que está jugando en el mix energético español. De hecho, la fotovoltaica ha llegado a cubrir el 25% de la demanda eléctrica en España durante los meses de más sol, superando los 6.000 GWh generados en un solo mes. Puedes ver más sobre este crecimiento en el informe de Red Eléctrica de España.
La legalización de la instalación
Cuando por fin la instalación está montada y protegida, queda el último paso: hacerla oficial. El proceso de legalización puede variar un poco entre comunidades autónomas, pero la pieza central suele ser el boletín o certificado de instalación eléctrica (CIE), firmado por un instalador autorizado. Este papel es la prueba de que tu sistema cumple con toda la normativa vigente.
Este trámite es imprescindible para acogerte a la compensación de excedentes y para poder pedir las subvenciones que haya disponibles. Una instalación sin legalizar es, a efectos prácticos, invisible para la administración y para tu compañía eléctrica. Antes de empezar, asegúrate de conocer bien los requisitos de cubierta para las instalaciones fotovoltaicas y los trámites de tu zona. Una buena planificación desde el inicio te ahorrará muchísimos dolores de cabeza.
Resolvemos tus dudas sobre el esquema de instalación
Cuando uno empieza a meterse en el mundo de la energía solar, es completamente normal que la cabeza se llene de preguntas. Es un proyecto importante y quieres tenerlo todo atado y bien atado antes de lanzarte.
Para ponértelo fácil, hemos juntado aquí las dudas más habituales que nos plantean nuestros clientes. Son esas preguntas del día a día que surgen justo cuando empiezas a imaginarte los paneles en tu tejado.
¿Puedo instalar yo mismo las placas solares?
Aunque la idea de un proyecto de bricolaje así puede ser tentadora, la respuesta corta y directa es: no es nada recomendable. Y no lo decimos por quitarnos trabajo.
Una instalación fotovoltaica implica un trabajo serio: estarás en altura, manejando corriente continua de alto voltaje y hay que seguir al pie de la letra el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT). Un solo error puede salir muy caro, desde dañar los equipos hasta provocar un incendio o un accidente grave.
Para que todo sea seguro, el sistema rinda al máximo y, sobre todo, para poder legalizar la instalación y recibir la compensación por los excedentes que generes, es imprescindible contar con un instalador profesional certificado.
Ver a un profesional como un gasto es un error. En realidad, es una inversión en tu seguridad y tranquilidad. Alguien cualificado se asegura de que cada conexión esté perfecta y de que tu sistema funcione a pleno rendimiento durante toda su vida útil, que puede superar los 25 años.
¿Qué mantenimiento necesita una instalación fotovoltaica?
Aquí viene una de las mejores noticias: el mantenimiento es mínimo. Los paneles solares están diseñados para aguantar lo que les echen ahí fuera durante décadas, sin que tengas que preocuparte demasiado.
El cuidado básico se puede resumir en dos puntos muy sencillos:
- Una limpieza al año: Con el paso del tiempo es normal que se acumule polvo, polen o los típicos regalitos de los pájaros. Esto puede bajar un poco el rendimiento. Una limpieza anual con agua y un cepillo suave suele ser más que suficiente para dejarlos como nuevos.
- Un vistazo de vez en cuando: No está de más echar un ojo a las conexiones y al inversor para comprobar que todo sigue en su sitio y no ves nada raro, como cables sueltos o algún daño visible.
Aparte de esto, tu instalador puede hacer una revisión técnica más a fondo cada ciertos años para confirmar que todos los componentes están en buen estado y la eficiencia sigue siendo la del primer día.
¿Cuántos paneles solares necesito para mi casa?
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta siempre es la misma: depende. No hay una cifra mágica que sirva para todos. Dimensionar bien una instalación es como hacer un traje a medida, y hay que tener en cuenta varios factores clave:
- Tu consumo eléctrico anual (el dato clave que encontrarás en tus facturas).
- La orientación y la inclinación de tu tejado.
- Las horas de sol pico en la zona donde vives.
- Tus planes de futuro: ¿piensas poner baterías o un cargador para el coche eléctrico más adelante?
La única forma de acertar es con un estudio personalizado. Un profesional analizará todos estos datos para diseñar un sistema que cubra de verdad tus necesidades, maximizando tanto el ahorro como el retorno de tu inversión.
¿Qué pasa si se va la luz en la calle?
Aquí la respuesta cambia según el tipo de esquema que tengas montado en casa.
Si tienes un sistema estándar conectado a la red (lo que se llama on-grid), tu inversor tiene un mecanismo de seguridad llamado "anti-isla". En cuanto detecta un corte en la red general, se apaga automáticamente por seguridad. Es una medida fundamental para proteger a los operarios que puedan estar reparando la línea.
Ahora bien, si tu instalación es híbrida, con baterías y función de backup, la cosa es muy distinta. Si hay un apagón, tu inversor se aísla de la red pública y crea una especie de "burbuja" eléctrica en tu casa, tirando de la energía guardada en las baterías para alimentar los consumos que hayas definido como esenciales.
En SolarYou, sabemos que cada casa y cada familia es un mundo. Por eso nos encargamos de todo, desde ese estudio inicial hasta la última firma para la legalización. Te entregamos un proyecto "llave en mano" pensado exclusivamente para ti. Descubre cómo podemos ayudarte a formar parte de la revolución solar.