Guía: como cargar un coche electrico en España

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Saber cómo cargar un coche eléctrico es mucho más intuitivo de lo que te imaginas. En esencia, se trata de conectar el cable correcto, ya sea en casa o en un punto de recarga público. La clave está en familiarizarse con el tipo de conector que utiliza tu vehículo y entender qué potencia necesitas en cada momento. Con eso claro, la experiencia es fluida y sin sorpresas desde el primer día.

Los conceptos básicos de la recarga eléctrica

Dar el salto al coche eléctrico es una gran decisión, pero es normal que al principio surjan dudas sobre cómo "repostar". Por suerte, los fundamentos se aprenden enseguida. Piénsalo de esta manera: tienes dos formas principales de cargar la batería, una en la tranquilidad de tu garaje y otra en estaciones específicas cuando sales de viaje.

La inmensa mayoría de las recargas, en torno al 80%, se hacen en casa por la noche. Es, sin duda, la opción más cómoda y económica, sobre todo si te decides a instalar un punto de carga propio, lo que comúnmente se conoce como Wallbox. Por otro lado, la red de carga pública se convierte en tu mejor aliada para los viajes largos o si, simplemente, no tienes un garaje particular.

Conectores y potencia: lo que de verdad importa

Cuando te acerques a un cargador, verás que no todos los "enchufes" son iguales. En Europa, el estándar para la carga en corriente alterna (la que tendrás en casa y en muchos puntos públicos urbanos) es el conector Tipo 2, también conocido como Mennekes.

Para la carga rápida en corriente continua, esa que buscas en las autovías para no perder tiempo, el estándar es el CCS (Combined Charging System). A efectos prácticos, es una versión ampliada del conector Tipo 2 que permite mucha más potencia.

La potencia, que se mide en kilovatios (kW), es lo que va a determinar a qué velocidad se llena tu batería. No tiene nada que ver enchufar el coche a una toma doméstica convencional, que apenas te dará unos 2,3 kW, que conectarlo a una estación ultrarrápida que puede superar los 150 kW.

Un consejo de oro: la velocidad máxima de carga no solo depende del punto al que te conectes, sino también del límite que admita tu propio coche. Saber cuál es ese límite te ayudará a elegir siempre el cargador adecuado y a no pagar de más por una potencia que tu vehículo no puede aprovechar.

Comparativa rápida de métodos de recarga

Para que veas las diferencias de un solo vistazo, esta tabla te lo resume todo de forma muy clara. Te ayudará a entender cuándo te conviene más usar un método u otro, optimizando tanto tu tiempo como tu dinero.

Característica Carga en casa (Wallbox) Carga pública (Estaciones)
Ubicación principal Garaje privado o comunitario. Autopistas, centros comerciales, aparcamientos públicos.
Velocidad típica Lenta a media (3,7 kW a 22 kW). Rápida a ultrarrápida (50 kW a más de 300 kW).
Coste por kWh Muy bajo, optimizable con tarifas nocturnas o solares. Moderado a alto, variable según el operador y la potencia.
Uso ideal Recarga diaria y nocturna para el uso cotidiano. Viajes largos o emergencias para recargar en poco tiempo.

Entender estos conceptos básicos te da toda la confianza que necesitas para gestionar la energía de tu coche eléctrico. Verás cómo, en muy poco tiempo, cargar el coche se convierte en una tarea tan rutinaria y sencilla como cargar el móvil por la noche.

Optimiza la carga de tu coche eléctrico en casa

La forma más inteligente y, sobre todo, más económica de entender cómo cargar un coche eléctrico es hacerlo en tu propia casa. Seamos sinceros, es donde el coche va a pasar la mayor parte del tiempo parado y donde realizarás la inmensa mayoría de las recargas. Es como tener tu propia gasolinera personal en el garaje, disponible 24/7 y a un precio por "litro" que ya quisieran los combustibles tradicionales.

Para conseguirlo, lo ideal es instalar un punto de carga, conocido popularmente como Wallbox. Esto transforma por completo la experiencia de tener un eléctrico. Un Wallbox no es más que un cargador de pared diseñado para esta tarea, pero la diferencia es abismal. Ofrece una carga mucho más rápida y segura que un enchufe doméstico de toda la vida.

Mientras que un enchufe Schuko normal apenas te dará unos 2,3 kW (y puede tardar más de 24 horas en llenar una batería grande), un Wallbox doméstico se mueve en potencias de 3,7 kW a 7,4 kW. Esto reduce el tiempo de espera a una sola noche. Dejas el coche enchufado al llegar a casa y a la mañana siguiente lo tienes al 100%. Sencillo y eficaz.

Por supuesto, es fundamental contar con un instalador cualificado. No es algo para tomarse a la ligera. Un profesional no solo se asegurará de que toda la instalación cumpla la normativa de seguridad eléctrica, sino que te aconsejará sobre la mejor ubicación y configurará el sistema para que funcione a la perfección con tu coche.

Elige el cargador perfecto para ti

A la hora de elegir un cargador, la decisión se basa en dos cosas: la potencia que tienes contratada en casa y la que tu coche es capaz de admitir. No tiene sentido poner un supercargador de 22 kW si tu coche solo carga a 11 kW o si tu instalación eléctrica no puede con él.

Para la mayoría de los hogares, un cargador monofásico de 7,4 kW es la opción más equilibrada y sensata. Te permite cargar casi cualquier coche eléctrico en unas 6-8 horas, el tiempo perfecto para hacerlo por la noche.

Además, un detalle clave en los cargadores modernos es el control dinámico de potencia. Es una función casi imprescindible que ajusta la velocidad de carga en tiempo real. Si pones la lavadora y el horno, el cargador lo detecta y baja su potencia para no sobrecargar la línea y que salten los plomos. Cuando esos electrodomésticos se apagan, vuelve a darle toda la potencia al coche.

Aquí puedes ver de forma muy visual cómo es el proceso, que en nada se convierte en un gesto cotidiano.

Infographic about como cargar un coche electrico

Como ves en la infografía, no tiene ningún misterio: localizas el punto, enchufas el coche y la carga empieza, normalmente gestionándolo todo desde una app en el móvil.

Garaje privado vs. comunitario: ¿Qué necesitas saber?

El proceso de instalación cambia un poco si tu plaza está en un garaje privado o en uno comunitario, pero que no te frene: en ambos casos es totalmente factible.

  • En un garaje privado: Aquí todo es más directo. La instalación va conectada a tu contador eléctrico sin más complicaciones. Por cortesía, es buena idea comunicarlo a la comunidad de propietarios, pero legalmente no necesitas su permiso.
  • En un garaje comunitario: La Ley de Propiedad Horizontal te ampara. Tienes derecho a instalar tu punto de recarga. El procedimiento es sencillo: notificas por escrito al administrador de la finca tu intención de hacerlo. El instalador llevará un cable desde tu contador hasta tu plaza, asegurando que cada kilovatio que consumas se cargue correctamente en tu factura.

Sea cual sea tu caso, un instalador profesional se encargará del estudio técnico y de toda la gestión para que tú no tengas que preocuparte de nada.

Trucos para reducir tu factura al cargar en casa

Aquí viene la verdadera magia de cargar en casa: el ahorro. Con un par de estrategias bien aplicadas, puedes reducir el coste de "llenar el depósito" a cifras ridículas.

La táctica estrella es contratar una tarifa eléctrica con discriminación horaria, la que conocemos como tarifa nocturna. Estas tarifas tienen un precio por kilovatio-hora (kWh) mucho más bajo durante la noche y las primeras horas de la mañana, justo cuando tu coche está durmiendo en el garaje.

Programar la carga para que empiece pasada la medianoche puede suponer un ahorro de más del 50% comparado con cargar a mediodía. Hoy en día, casi todos los coches y cargadores inteligentes te dejan programar esto desde una app con un par de clics.

Pongamos un ejemplo real para que veas los números:

  1. Coche: Uno con una batería de 50 kWh.
  2. Consumo: Unos 15 kWh para hacer 100 km.
  3. Tarifa Valle (noche): 0,10 €/kWh.
  4. Tarifa Punta (día): 0,22 €/kWh.

Hacer esos 100 km te costaría solo 1,50 € cargando por la noche, frente a los 3,30 € que pagarías durante el día. Multiplica esa diferencia por todos los días del año y verás que el ahorro es enorme.

La combinación ganadora: placas solares y coche eléctrico

Si ya quieres llevar la optimización al siguiente nivel, la solución es integrar tu cargador con una instalación de paneles solares. Esta sinergia es simplemente perfecta: te permite cargar tu coche con energía 100% limpia y, en gran parte, gratuita.

Durante las horas de sol, tus paneles están a pleno rendimiento. Si no consumes toda esa energía en casa, en lugar de vender el excedente a la red a bajo precio, puedes desviarlo directamente a la batería de tu coche. Muchos cargadores inteligentes se comunican con el inversor solar para hacer justo esto: aprovechar cada vatio sobrante.

Si te interesa saber más sobre cómo funciona este sistema, puedes encontrar información muy completa sobre el autoconsumo residencial.

Esta configuración no solo reduce tu huella de carbono a cero, sino que dispara la rentabilidad de tu instalación fotovoltaica. Cada kilómetro que recorres con energía del sol es un kilómetro que no pagas en tu factura, acercándote a la movilidad con coste casi cero.

Dominando la red de recarga pública en España

Aunque cargar en casa es la opción más cómoda, saber cómo cargar un coche eléctrico en la calle es clave para viajar sin ataduras. A veces no tienes garaje, o te lanzas a un viaje largo… ahí es donde la infraestructura pública se convierte en tu mejor aliada. Pero, como en cualquier aventura, es mejor ir bien preparado.

Moverse por la red de puntos de recarga puede parecer un lío al principio, pero con las herramientas adecuadas, todo se vuelve mucho más sencillo. Lo primero, y lo más importante, es tener en el móvil un par de aplicaciones especializadas.

Las apps que no pueden faltar en tu móvil

Estas aplicaciones son tu navaja suiza en la carretera. No solo te muestran un mapa con todos los puntos de carga a tu alrededor, sino que te dan información vital que te ahorrará tiempo y más de un dolor de cabeza.

  • Electromaps y Chargemap: Son, sin duda, las dos plataformas más potentes y completas del mercado. Te permiten ver la ubicación, qué tipo de conector usan, la potencia y el precio de prácticamente todos los cargadores del país.
  • Información en tiempo real: Lo mejor que tienen es su comunidad de usuarios. Antes de ir a un punto, puedes leer comentarios recientes de otras personas que te chivarán si el cargador funciona bien, si está ocupado o si hay algún problema. ¡Un auténtico salvavidas!
  • Activación y pago desde el móvil: Muchas de estas apps te permiten empezar la carga y pagar directamente desde el teléfono, así no tienes que volverte loco con tarjetas o llaveros de diferentes compañías.

Llevar estas herramientas a mano es como tener el mejor copiloto posible. Te guían, te avisan y, sobre todo, te dan la tranquilidad de saber qué te vas a encontrar en cada parada.

No todos los cargadores son iguales: conoce los tipos de carga pública

Cuando planificas una ruta, tienes que saber que no todos los cargadores te sirven para lo mismo. En la red pública te vas a encontrar, principalmente, con tres velocidades de carga, cada una pensada para una situación diferente.

  1. Carga lenta (hasta 22 kW): La típica que ves en hoteles, centros comerciales o aparcamientos. Es perfecta si vas a dejar el coche quieto durante varias horas, por ejemplo, mientras haces la compra o pasas la noche fuera.
  2. Carga rápida (50 a 150 kW): Este es el estándar para las paradas en ruta. Un cargador de 50 kW te puede dar unos 100-150 km de autonomía en media hora. Justo el tiempo que necesitas para un café y estirar las piernas.
  3. Carga ultrarrápida (más de 150 kW): Son los "Fórmula 1" de la recarga, ubicados en las principales autovías. Si tu coche lo permite, puedes recuperar hasta el 80% de la batería en menos de 20 minutos. Eso sí, úsalos con cabeza: son más caros y abusar de ellos puede afectar a la salud de la batería a largo plazo.

Entender estas diferencias te ayuda a planificar las paradas de forma inteligente. No tiene sentido pagar por carga ultrarrápida si vas a estar dos horas viendo una película en el cine.

Un consejo de oro: ten siempre un plan A y un plan B. Antes de salir, localiza tu punto de recarga ideal y, por si acaso, busca una alternativa cercana. Así te evitas sorpresas si el primero está ocupado o fuera de servicio.

¿Cómo está el panorama de la recarga en España?

La buena noticia es que la red de recarga en España está creciendo a toda velocidad. El aumento es constante y cada vez hay más opciones para viajar sin la famosa "ansiedad por la autonomía".

De hecho, la infraestructura pública ha dado un salto importante. A fecha de 1 de junio, España ya contaba con 46.684 puntos de recarga operativos, lo que supone un crecimiento del 2,9% respecto a finales del año anterior. Este avance se nota especialmente en la carga rápida, donde los puntos de entre 50 y 250 kW crecieron un impresionante 60,86% en solo cinco meses. Puedes leer más sobre la evolución de la red de recarga pública para tener una visión completa.

Aunque el crecimiento es muy positivo, todavía quedan retos por delante, como la distribución desigual de los puntos o cargadores que están instalados pero no funcionan. Por eso, la planificación y el uso de apps actualizadas siguen siendo tus mejores herramientas para moverte por la red pública sin contratiempos. Por nuestra parte, si quieres la máxima comodidad en casa, podemos asesorarte en la instalación de los mejores cargadores para tu vehículo eléctrico.

La realidad de la infraestructura de carga en España

Que la red de recarga en España está creciendo es una noticia fantástica, pero como conductor de un eléctrico, te interesa ir más allá de los titulares. Para saber de verdad cómo cargar un coche eléctrico en tus viajes, tienes que conocer la situación real que te vas a encontrar en la carretera, con sus luces y sus sombras.

Si abres una app de recarga, verás un mapa lleno de iconos que pintan un panorama muy optimista. La experiencia, sin embargo, nos dice que la realidad es un poco más compleja y que no todo lo que brilla es un cargador listo para usar.

Pero que no cunda el pánico. Entender estos desafíos no es para desanimarse, sino todo lo contrario. Si estás preparado, te convertirás en un usuario mucho más eficiente, capaz de planificar rutas a prueba de imprevistos y sacarle todo el jugo a la infraestructura que sí funciona.

Los 'cargadores fantasma' y cómo evitarlos

Una de las mayores frustraciones al volante de un eléctrico es llegar a ese punto de carga que marcaste en el mapa y descubrir que no funciona. Son los famosos 'cargadores fantasma': están ahí, físicamente instalados, pero completamente fuera de servicio.

¿Por qué pasa esto? Las razones son de lo más variado. A veces son retrasos burocráticos para conseguir el permiso final de conexión a la red; otras, simplemente averías que tardan una eternidad en repararse.

Según los datos del segundo trimestre del año, España cuenta con 47.892 puntos de recarga pública operativos. El dato preocupante es que existen unos 13.792 puntos que están instalados pero no funcionan. Esto significa que casi el 22% de la infraestructura está de adorno por problemas de gestión administrativa. Si quieres profundizar en el tema, puedes consultar más datos sobre el estado de la electrificación en España.

La mejor defensa contra los cargadores fantasma es la información en tiempo real. No te fíes nunca ciegamente del mapa. Antes de desviarte, revisa siempre los comentarios y valoraciones recientes de otros usuarios en apps como Electromaps o Chargemap.

Si los últimos comentarios son positivos y de hace unas pocas horas, es una buena señal. Si, en cambio, ves una cadena de quejas recientes, ya sabes que toca activar el plan B sin perder ni un minuto.

La brecha entre el mundo urbano y el rural

Otro punto clave es la distribución tan desigual de los cargadores. Hay una concentración enorme en las grandes ciudades y en los corredores principales que las conectan.

Esto afecta directamente a cómo planificas tus viajes. Moverse entre Madrid y Barcelona, por ejemplo, es bastante sencillo, con un montón de opciones rápidas y ultrarrápidas. Pero una ruta por la España rural o por zonas menos transitadas requiere una preparación mucho más minuciosa.

Para que no te lleves sorpresas, lo mejor es adoptar una estrategia de carga conservadora:

  • No apures la batería: En rutas con pocos cargadores, no esperes a tener un 10%. Empieza a buscar alternativas cuando te quede un 30% o 40%.
  • Aprovecha la carga en destino: Si vas a un hotel o a una casa rural, llama antes y pregunta si tienen algún punto de carga, aunque sea un enchufe normal. Una carga lenta durante la noche te puede salvar el viaje del día siguiente.
  • Planifica paradas más largas: Es muy probable que en zonas rurales solo encuentres cargadores de potencia más baja. Adapta tu itinerario asumiendo que las paradas para recargar serán más largas.

Consejos prácticos para una recarga pública sin estrés

Conocer los obstáculos es el primer paso para superarlos. Con un poco de planificación y las herramientas adecuadas, puedes moverte por la red pública española con total confianza.

Aquí tienes una pequeña lista de comprobación para tus viajes largos:

  1. Verifica el estado del cargador: Usa los comentarios de las apps para confirmar que tu cargador principal (y el de reserva) han funcionado hace poco.
  2. Lleva tus propias herramientas: Ten instalada la app del operador del cargador y la cuenta configurada. Aunque es menos común, algunos puntos todavía piden un llavero RFID específico.
  3. Ten un plan C: Para rutas críticas por zonas despobladas, no está de más tener localizada una tercera opción de recarga, aunque te pille un poco más lejos.
  4. Apunta el teléfono de asistencia: Si llegas a un cargador y no va, busca el número de atención al cliente en la pegatina del poste. A veces, un operador puede reiniciarlo en remoto y solucionarte la papeleta.

Al final, dominar la recarga pública es como todo: una habilidad que se pule con la experiencia. Cada viaje te enseñará algo nuevo y, con el tiempo, te moverás con la misma naturalidad con la que hoy paras a repostar.

Claro que sí. Aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, siguiendo el estilo de los ejemplos proporcionados.


Cuida tu batería para una mayor autonomía y vida útil

Saber cómo cargar un coche eléctrico en casa o en un punto público es el primer paso, pero el verdadero truco para que tu inversión dure años está en mimar su corazón: la batería. Con un par de hábitos sencillos, el impacto que puedes tener en tu autonomía diaria y en la vida útil del coche es enorme.

No te asustes, no es nada complicado. La clave está en entender cómo funcionan las baterías de iones de litio que llevan casi todos los eléctricos. Básicamente, no les gustan los extremos. Ni estar a tope de carga constantemente, ni quedarse secas. Prefieren moverse en un rango intermedio, así es como se minimiza su degradación natural.

La regla de oro del 20-80%

Si solo te vas a quedar con un consejo, que sea este. Para tu día a día, intenta que la carga de la batería se mantenga entre el 20% y el 80%. Forzarla hasta el 100% a diario o dejarla caer por debajo del 20% de forma habitual somete a las celdas a un estrés químico que no necesitan, y eso acelera su envejecimiento.

Es como el estrés en una persona: un esfuerzo puntual e intenso no pasa nada, pero si lo repites cada día, al final pasa factura. Con la batería ocurre algo muy parecido.

¡Ojo! Si tienes por delante un viaje largo, carga sin miedo al 100% justo antes de salir. La regla del 20-80% está pensada para el uso cotidiano, donde rara vez vas a necesitar exprimir toda la autonomía.

La mayoría de coches eléctricos modernos te lo ponen fácil y te dejan establecer un límite de carga desde la pantalla o la app del móvil. Ponlo al 80% para tus cargas nocturnas y te olvidas del tema. Así aseguras una salud de hierro para tu batería sin ningún esfuerzo. Si quieres saber más sobre cómo gestionar la energía, aquí tienes más información sobre las baterías y su funcionamiento.

Usa la carga ultrarrápida con inteligencia

La carga ultrarrápida en corriente continua (CC) es una maravilla para los viajes largos. Te permite recuperar cientos de kilómetros en lo que tardas en tomar un café. Sin embargo, este proceso genera más calor y es bastante más exigente para la batería que una carga lenta y tranquila en corriente alterna (CA) en casa.

Abusar de la carga ultrarrápida para el día a día puede acelerar la degradación. Lo ideal es reservarla para lo que se inventó: las paradas estratégicas en ruta.

  • Para el día a día: Prioriza siempre la carga lenta en casa o en el trabajo. Es más suave y saludable para tu batería.
  • Para viajes largos: Usa la red de carga rápida sin problema, pero intenta que no sea tu único método de recarga.

Más allá de la carga: la conducción también cuenta

La autonomía no solo depende de cuánta energía metes en la batería, sino de cómo la gastas al conducir. Tu estilo al volante puede regalarte esos kilómetros extra que marcan la diferencia entre llegar sobrado o con el corazón en un puño.

Aquí, tu mejor aliada es la frenada regenerativa. Esta tecnología es una pasada: aprovecha la energía que normalmente se pierde al frenar para recargar un poquito la batería. Si conduces de forma suave, anticipando las paradas y levantando el pie del acelerador en vez de clavar el freno, maximizas este efecto. En ciudad, ¡puedes llegar a recuperar hasta un 15-20% de la energía que consumes!

Hay otros factores que influyen directamente en cuántos kilómetros haces:

  • La velocidad: En autopista, mantener una velocidad constante y moderada gasta mucha menos energía que ir a fondo.
  • La presión de los neumáticos: Unas ruedas bien infladas reducen la resistencia y pueden mejorar tu eficiencia hasta en un 3%. Parece poco, pero todo suma.
  • El uso de la climatización: La calefacción, sobre todo, es una gran consumidora de energía. Es mucho más eficiente usar la calefacción del asiento o del volante que calentar todo el coche.

Estos pequeños gestos, junto a una buena planificación, son clave. Entre julio y septiembre, España superó los 52.107 puntos de recarga pública operativos. Sin embargo, el hecho de que haya unos 15.000 puntos instalados pero fuera de servicio demuestra que no siempre te puedes fiar de que el cargador que te marca el mapa vaya a funcionar. Por eso, exprimir cada kilovatio de tu batería te da un margen de seguridad que no tiene precio. Si quieres profundizar en estos datos, puedes leer más sobre la infraestructura de recarga en España en expansion.com.

Preguntas frecuentes sobre la recarga de tu coche

Cuando das el salto al coche eléctrico, es normal que te asalten mil dudas. Lo bueno es que las respuestas suelen ser mucho más sencillas de lo que parece. Hemos juntado aquí las preguntas más típicas para que sepas exactamente cómo cargar un coche eléctrico y todo te resulte fácil desde el primer día.

Ya hemos visto cómo sacarle el máximo partido a la carga en casa y cómo moverte por la red pública, pero siempre quedan esas pequeñas cosas del día a día que marcan la diferencia. Vamos a despejarlas.

¿Puedo enchufar el coche a una toma de corriente normal?

Técnicamente, sí, puedes. Todos los coches eléctricos traen un cargador ocasional que se conecta a cualquier enchufe doméstico (el Schuko de toda la vida). Ahora bien, esta debería ser tu última opción, algo para una emergencia o una situación muy puntual.

La razón es muy simple: la velocidad de carga es desesperadamente lenta. A una potencia de unos 2,3 kW, llenar una batería de tamaño medio te puede llevar fácilmente más de 24 horas. Para el día a día, la solución más segura, eficiente y, sobre todo, rápida, es instalar un Wallbox. Está diseñado para aguantar horas de carga continua sin que tu instalación eléctrica sufra ningún riesgo de sobrecalentamiento.

¿Cuánto cuesta realmente cargar el coche en casa y en la calle?

Aquí es donde la diferencia se vuelve abismal y donde reside una de las grandes ventajas de pasarse a lo eléctrico. Los costes exactos varían, claro, pero los números hablan por sí solos.

  • Cargar en casa: Si aprovechas una tarifa nocturna con discriminación horaria, el precio del kilovatio-hora (kWh) puede caer hasta los 0,10 € o incluso menos. Para un coche con un consumo medio de 15 kWh a los 100 km, estaríamos hablando de un coste de entre 1,50 y 3 euros por cada 100 kilómetros.
  • Cargar en la calle: En la red pública, la historia cambia por completo. Los precios se disparan. Un cargador rápido o ultrarrápido puede cobrarte el kWh desde 0,45 € hasta 0,79 €. Eso significa que recorrer esos mismos 100 kilómetros te saldría por entre 8 y 15 euros.

La conclusión es rotunda: cargar en casa es hasta cinco veces más barato. Siempre que te sea posible, acostúmbrate a cargar por la noche en tu garaje. Tu bolsillo te lo agradecerá a final de mes.

¿Es seguro cargar el coche eléctrico si está lloviendo?

Esta es una de las preguntas del millón, y la respuesta es un sí rotundo. Es totalmente seguro. Tanto los coches como los puntos de recarga, ya sean públicos o privados, se fabrican siguiendo unos estándares de seguridad y estanqueidad increíblemente estrictos.

El sistema está pensado para que no haya margen de error. La electricidad no empieza a fluir hasta que el conector está perfectamente anclado y la comunicación entre el coche y el cargador ha confirmado que la conexión es hermética y segura. Así que puedes cargar tu coche bajo un diluvio con la misma tranquilidad que en un día de sol. Cero riesgos.

¿Qué hago si un punto de carga público no funciona?

Llegar a un cargador con la batería en las últimas y que no funcione es, sin duda, una de las mayores frustraciones de conducir un eléctrico. Y por desgracia, pasa más de lo que nos gustaría. La clave para que no te amargue el viaje es la prevención.

Lo primero es usar aplicaciones como Electromaps o Chargemap no solo para encontrar el punto, sino para cotillear los comentarios recientes de otros usuarios. Si alguien ha cargado sin problemas hace unas horas, es una excelente señal.

Si ya estás allí y el cargador no reacciona, tu mejor baza es llamar al servicio técnico del operador. Busca una pegatina en el poste de carga, que casi siempre tiene un teléfono de asistencia. Muchas veces pueden reiniciarlo en remoto y solucionarte el problema al instante. Y, por supuesto, ten siempre un plan B localizado en tu ruta. Por si las moscas.


En Solaryou sabemos que la verdadera independencia energética llega cuando combinas tu coche eléctrico con una instalación de autoconsumo. Te ayudamos a diseñar un sistema a tu medida con paneles solares, baterías y un cargador inteligente para que cada kilómetro que hagas sea con energía limpia y prácticamente gratis. Descubre cómo podemos transformar tu hogar en https://solaryou.es.

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