Si estás pensando en pasarte al coche eléctrico, seguro que te ronda la cabeza la misma pregunta que a todos: más allá del precio del coche, ¿cuánto me va a costar "darle de comer"? La respuesta corta es que, en 2026, cargar tu coche en casa puede salirte por tan solo 3,50 € o 6 € por una recarga completa. Una cifra que, dependiendo de tu tarifa, deja claro por qué la recarga doméstica es la opción estrella.
Cuánto cuesta realmente cargar tu coche eléctrico en casa

A diferencia de la gasolina, con sus precios fluctuantes pero siempre visibles en un cartel luminoso, el coste de recargar tu vehículo eléctrico en casa es un juego diferente. Es variable, sí, pero la buena noticia es que casi siempre jugarás con ventaja y te saldrá mucho más económico.
Piénsalo de esta manera: la batería de tu coche es como la de un móvil gigante. Lo enchufas por la noche, mientras descansas, y por la mañana te espera con el 100 % de energía para empezar el día. El coste de esa "noche de carga" dependerá exclusivamente del precio que pagues por la electricidad en esas horas.
El poder de las tarifas nocturnas
Aquí está el verdadero truco para que el ahorro sea máximo: aprovechar las tarifas eléctricas con discriminación horaria, especialmente el tramo valle nocturno. Hoy en día, esta es, de lejos, la forma más barata de moverte.
Nuestra experiencia nos dice que la mayoría de recargas completas para baterías de tamaño medio (entre 40 y 70 kWh) se mueven en una horquilla de 3,50 € a 6 € si se programan durante la noche. Con estos números, no es de extrañar que el 80 % de los conductores de vehículos eléctricos en España carguen principalmente en casa. La comodidad y el bajo coste son imbatibles.
El verdadero cambio de mentalidad ocurre cuando dejas de pensar en "llenar el depósito" y empiezas a pensar en "despertar con el coche lleno". El coste se vuelve casi insignificante en tu día a día, especialmente si aprovechas las horas valle.
Para que te hagas una idea más clara, hemos preparado una tabla con ejemplos reales.
Coste estimado de carga completa en casa (2026)
Esta tabla compara el coste de una recarga estándar (del 20 % al 100 %) para distintos tamaños de batería, contrastando una tarifa nocturna económica con una tarifa media durante el día.
| Capacidad de la batería | Coste con Tarifa Valle Nocturna (0,12 €/kWh) | Coste con Tarifa Media (0,18 €/kWh) | Coste en Gasolina Equivalente (100km) |
|---|---|---|---|
| Pequeña (40 kWh) | 3,84 € | 5,76 € | 8,00 € – 10,00 € |
| Media (60 kWh) | 5,76 € | 8,64 € | 8,50 € – 11,00 € |
| Grande (80 kWh) | 7,68 € | 11,52 € | 9,00 € – 12,00 € |
Como ves, la diferencia es abismal. Incluso si un día tienes que cargar fuera de las horas más baratas, el ahorro frente a un coche de combustión sigue siendo muy significativo.
Optimizar tu contrato de luz es el primer paso para exprimir al máximo las ventajas de la movilidad eléctrica. Si quieres saber más, no te pierdas nuestros consejos sobre cómo ahorrar en la factura de la luz.
Y esto es solo el principio. Más adelante te contaremos cómo puedes reducir este coste hasta casi cero gracias a la energía solar.
Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, como si la explicara un experto en la materia.
¿De qué depende realmente lo que pagas por cargar tu coche en casa?
Calcular cuánto te va a costar cargar tu coche eléctrico en casa es más sencillo de lo que parece, pero no es una simple multiplicación. Hay varios factores en juego, y entenderlos es la clave para que tu factura de la luz no se dispare.
Piénsalo así: el coste final es el resultado de una pequeña receta con cuatro ingredientes principales. Si los conoces y sabes cómo combinarlos, tendrás el control total sobre lo que pagas cada mes. Vamos a desgranarlos uno por uno.
1. El precio del kilovatio-hora: el ingrediente estrella
El factor más obvio y, por suerte, el que más puedes controlar, es el precio que pagas por la electricidad. El kilovatio-hora (kWh) es la unidad de medida, el "litro de energía" que le pones a tu coche. Y su precio no es fijo; cambia muchísimo según la hora a la que cargues.
Aquí es donde está el verdadero truco para ahorrar. Cargar el coche en horas punta, cuando todo el mundo está usando electricidad, es como ir a comprar al supermercado un domingo a las siete de la tarde: todo es más caro y hay menos de todo. En cambio, si lo enchufas de madrugada, en las horas valle, el precio cae en picado.
Para aprovechar esto, tienes varias opciones:
- Tarifas con discriminación horaria: Son tus mejores aliadas. Dividen el día en tramos (punta, llano y valle) y te ofrecen precios bajísimos por la noche. La mayoría de gente con coche eléctrico tiene una de estas.
- Tarifas planas: Te cobran lo mismo a cualquier hora. Son más simples, sí, pero para cargar un coche eléctrico casi siempre acabarás pagando de más.
- Planes específicos para vehículo eléctrico: Algunas compañías eléctricas ya ofrecen tarifas pensadas para ti, con precios nocturnos de derribo.
Elegir bien la tarifa y programar la carga para la madrugada es, sin duda, el gesto que más aliviará tu bolsillo.
2. El tamaño de la batería: la capacidad de tu "depósito"
El segundo punto es el tamaño de la batería de tu coche, que se mide en kWh. Es, básicamente, la capacidad de su "depósito". Lógicamente, no cuesta lo mismo llenar el depósito de un pequeño Fiat 500e (con unos 42 kWh) que el de un Tesla Model Y con su gran batería de 75 kWh.
A más capacidad, más energía necesitarás para una carga completa y, por tanto, mayor será el coste de ese "llenado".
Ojo, que una batería grande no significa que el coche sea más caro de mover. Un coche muy eficiente con una batería grande puede tener un coste por kilómetro ridículamente bajo, simplemente te da más autonomía entre cargas.
Este es un factor fijo de tu vehículo, pero conocerlo es fundamental para estimar cuánto te costará cada carga completa.
3. La potencia contratada: la velocidad (y el coste fijo) de la carga
La potencia que tienes contratada en casa (medida en kilovatios, kW) es como el ancho de la tubería por la que pasa el agua. Cuanto más ancha sea, más rápido llenas la piscina. Aquí ocurre lo mismo: a más potencia contratada, más rápido podrás cargar el coche.
Si instalas un cargador de pared o wallbox de 7,4 kW, por ejemplo, necesitas tener una potencia contratada que aguante ese consumo más el del resto de la casa funcionando. Aumentar la potencia tiene un impacto directo en el término fijo de tu factura de la luz, esa parte que pagas todos los meses consumas o no.
Es un coste fijo que se añade a la ecuación, así que hay que encontrar un equilibrio entre una velocidad de carga cómoda y un término fijo que no se dispare.
4. Las pérdidas de energía: ese "peaje" invisible
Y llegamos al factor que muchos olvidan. No toda la energía que sale de tu enchufe termina dentro de la batería. Durante el proceso de carga, una parte de esa energía se pierde, principalmente en forma de calor, tanto en el cargador como en la propia batería. Es algo inevitable.
Estas pérdidas en una carga doméstica con corriente alterna (AC) suelen rondar entre un 10 % y un 15 %.
¿Qué significa esto? Que para meter 50 kWh útiles en la batería de tu coche, en realidad necesitas consumir unos 55 kWh de la red eléctrica. Y, por supuesto, la compañía te cobrará por esos 55 kWh. Es un pequeño "peaje" energético que siempre hay que sumar para calcular el coste real de cargar tu coche eléctrico en casa.
Manos a la obra: calcula el coste real de cargar tu coche en casa
La teoría está clara, pero ahora vamos a lo que de verdad importa: ponerle números a la recarga en tu propio garaje. Olvídate de estimaciones genéricas, vamos a ver cómo puedes calcular tú mismo el coste de cargar tu coche eléctrico en casa. Verás que la fórmula es mucho más sencilla de lo que parece.
Todo se resume en una operación muy simple que te servirá para cualquier recarga:
Coste de la carga (€) = Energía necesaria (kWh) × Precio de la electricidad (€/kWh)
Un detalle que los veteranos del coche eléctrico siempre tienen en cuenta: a este cálculo hay que sumarle entre un 10 % y un 15 % por las pérdidas de eficiencia que se producen en el proceso. Pero para que los ejemplos sean más claros, usaremos la fórmula base y nos centraremos en el coste por kilómetro, que es la cifra que realmente impacta en tu bolsillo.
Para que quede más claro, este esquema te muestra de un vistazo los tres factores que mueven la aguja del precio final.

Como ves, el precio que pagas por la luz, el tamaño de la batería de tu coche y esas pequeñas pérdidas de energía son los tres ingredientes que componen la receta de tu gasto.
Escenarios de carga con coches reales
Para que te hagas una idea concreta, hemos preparado tres ejemplos con modelos muy populares en España. Vamos a usar dos precios de referencia para la electricidad:
- Tarifa Valle Nocturna: Un precio muy optimizado de 0,12 €/kWh, ideal para cargar de noche.
- Tarifa Media: Un precio más estándar de 0,18 €/kWh, aplicable en otros momentos del día.
Ejemplo 1: el coche urbano Fiat 500e
Este coche es perfecto para moverse por la ciudad. El Fiat 500e tiene una batería de 42 kWh y su consumo medio oficial es de unos 14 kWh/100 km.
Primero, calculemos una recarga completa desde cero:
- Coste con Tarifa Valle: 42 kWh × 0,12 €/kWh = 5,04 €
- Coste con Tarifa Media: 42 kWh × 0,18 €/kWh = 7,56 €
Ahora, lo más interesante: ¿cuánto cuesta recorrer 100 km?
- Coste por 100 km (Valle): 14 kWh × 0,12 €/kWh = 1,68 €
- Coste por 100 km (Media): 14 kWh × 0,18 €/kWh = 2,52 €
Con estos números, el trayecto diario de ida y vuelta al trabajo te puede salir por menos de lo que cuesta un café.
Ejemplo 2: el superventas Tesla Model 3
El Tesla Model 3 (en su versión Gran Autonomía) es una de las berlinas más eficientes del mercado. Monta una batería de 75 kWh y tiene un consumo medio de unos 16 kWh/100 km.
Veamos cuánto cuesta "llenar el depósito":
- Coste con Tarifa Valle: 75 kWh × 0,12 €/kWh = 9,00 €
- Coste con Tarifa Media: 75 kWh × 0,18 €/kWh = 13,50 €
Y ahora, el coste para un viaje de 100 km:
- Coste por 100 km (Valle): 16 kWh × 0,12 €/kWh = 1,92 €
- Coste por 100 km (Media): 16 kWh × 0,18 €/kWh = 2,88 €
Sí, has leído bien. Mover una berlina de altas prestaciones por menos de 2 euros cada 100 kilómetros es totalmente posible si planificas un poco tus cargas.
Ejemplo 3: el SUV familiar Kia EV6
Un SUV espacioso como el Kia EV6, en su versión con la batería de mayor capacidad, tiene 77,4 kWh y un consumo que se sitúa en torno a los 18 kWh/100 km.
Vamos con el coste de una recarga completa:
- Coste con Tarifa Valle: 77,4 kWh × 0,12 €/kWh = 9,29 €
- Coste con Tarifa Media: 77,4 kWh × 0,18 €/kWh = 13,93 €
Finalmente, el coste real por cada 100 km de uso:
- Coste por 100 km (Valle): 18 kWh × 0,12 €/kWh = 2,16 €
- Coste por 100 km (Media): 18 kWh × 0,18 €/kWh = 3,24 €
Incluso un coche grande y pesado, pensado para la familia, mantiene un coste por kilómetro ridículamente bajo en comparación con cualquier alternativa de combustión.
Como acabas de ver, el coste de cargar tu coche eléctrico en casa no solo es sorprendentemente bajo, sino que además es muy predecible. Ahora ya tienes las herramientas para hacer tus propios números y descubrir el ahorro que te espera cada mes.
La inversión inicial para cargar tu coche en casa
Vale, ya hemos visto que el coste por kilómetro de un coche eléctrico al cargarlo en casa es ridículamente bajo. Pero, para llegar a ese punto de ahorro diario, primero hay que hacer una inversión inicial. No te quedes solo con el precio del kWh; piensa también en el equipo que te permitirá disfrutar de esa ventaja.
El corazón de esa instalación es el punto de recarga, más conocido como wallbox. Es cierto que podrías usar un enchufe normal de casa, pero sinceramente, es una solución lenta, ineficiente y, sobre todo, poco segura a largo plazo. Instalar un wallbox no es un gasto, es una inversión en comodidad, rapidez y, lo más importante, tranquilidad.
Para que te hagas una idea, el precio de una instalación profesional y completa para una vivienda unifamiliar suele arrancar en torno a los 1.400 €. Este presupuesto no solo cubre el aparato, sino todo el servicio que garantiza que tu coche cargue de forma segura y eficiente durante años.
¿Qué te llevas exactamente por ese dinero?
Cuando un instalador profesional te da un presupuesto, no solo estás pagando por una caja en la pared. Estás invirtiendo en un trabajo bien hecho, con todas las garantías. Un presupuesto serio suele desglosar estos puntos:
- El cargador (wallbox): La pieza central. Hay muchos modelos, pero la mayoría para uso doméstico son de 7,4 kW. Algunos incluyen extras muy útiles como control desde una app o balanceo de carga para no sobrecargar la red de tu casa.
- Material eléctrico: Todo el cableado desde tu cuadro de luces hasta la plaza de garaje, además de las protecciones eléctricas que son obligatorias. Esto es clave para la seguridad de tu coche y de tu hogar.
- Mano de obra cualificada: El tiempo y el conocimiento de un instalador autorizado que se asegura de que todo quede montado según la estricta normativa vigente (ITC-BT 52).
- Certificado de Instalación Eléctrica (CIE): Es el "DNI" de tu instalación. Este boletín eléctrico es imprescindible para legalizar el punto de recarga y demuestra que todo cumple con la ley y es seguro.
Confiar en un instalador profesional no es negociable, es una necesidad. Un mal montaje puede desde dañar la carísima batería de tu coche hasta provocar un riesgo eléctrico grave en tu vivienda. La tranquilidad de tener una instalación certificada, simplemente, no tiene precio.
Posibles costes adicionales que debes conocer
Normalmente, con el presupuesto inicial tienes más que suficiente. Sin embargo, hay un par de situaciones comunes que pueden añadir algún coste extra. Es mejor conocerlas de antemano para que no haya sorpresas.
El factor más habitual es la distancia entre el cuadro eléctrico y tu plaza de garaje. Si el garaje está en la otra punta de la casa o hay que hacer alguna pequeña obra para pasar los cables (por ejemplo, cruzar un patio o un falso techo), lógicamente aumentará el coste de material y mano de obra.
Otro punto a vigilar es la potencia contratada que tienes en casa. Si es muy justa, al poner a cargar el coche por la noche junto con otros electrodomésticos, podrían "saltar los plomos". En ese caso, necesitarías pedir un aumento de potencia a tu compañía eléctrica, lo que tiene un pequeño coste de gestión y sube un poco el fijo de tu factura. Contar con una empresa que te gestione todo de principio a fin, como puedes ver en nuestra guía sobre cargadores de vehículos eléctricos, te quita muchos dolores de cabeza.
La estrategia definitiva para cargar tu coche casi gratis

Ya hemos visto cómo ajustar la tarifa de la luz puede abaratar un montón la recarga de tu coche. Pero ¿y si te digo que hay una forma de ir más allá y conseguir que cargar el coche te salga por un precio ridículo, casi gratis? Aquí es donde entra en juego la combinación ganadora: autoconsumo solar y un cargador inteligente. Esto lo cambia todo.
Piénsalo por un momento: tu tejado se convierte en tu propia gasolinera privada. Durante el día, los paneles solares están ahí, generando electricidad limpia sin coste alguno. Lo normal es que a mediodía una instalación solar produzca más energía de la que la casa necesita, creando un excedente muy valioso.
En vez de vender esa energía sobrante a la red por cuatro duros, un sistema bien pensado la redirige directamente a la batería de tu coche eléctrico, que está esperando en el garaje. Esa energía es tuya, es 100% renovable y, lo más importante, su coste es prácticamente cero.
El autoconsumo solar en acción
La clave de todo esto está en la tecnología. Un cargador inteligente, que se conecta a tus placas solares y al cuadro eléctrico, vigila en tiempo real cuánta energía produces y cuánta consumes en casa.
Cuando el sistema detecta que estás generando más de lo que gastas, le da la orden al coche para que empiece a cargar. Así de simple. Cada kilovatio-hora que te sobraba ahora se convierte en kilómetros de autonomía para tu vehículo, en lugar de regalarlo a la red.
Y lo mejor es que todo funciona de forma automática. No tienes que estar pendiente de encender ni apagar nada; el sistema se encarga de todo para que aproveches al máximo tu propia energía. Tu casa se convierte, en la práctica, en una pequeña central energética autosuficiente.
Si te pica la curiosidad y quieres entender a fondo cómo montar este ecosistema, te recomendamos echar un vistazo a nuestra guía definitiva sobre la instalación de placas solares para autoconsumo en 2026.
El ahorro real, en cifras
Este cambio de mentalidad tiene un impacto brutal en el coste de cargar tu coche eléctrico en casa. De hecho, con la llegada de tarifas específicas para vehículos eléctricos y el boom del autoconsumo, el ahorro es mayor que nunca. Si tienes paneles solares, el coste de la recarga puede desplomarse hasta cifras simbólicas, llegando a rondar los 0,50 € por cada 100 kilómetros.
Para que te hagas una idea clara de lo que esto significa, hemos preparado una tabla comparando el coste de recorrer 100 kilómetros con distintas fuentes de energía.
Comparativa de coste por 100 km
Análisis comparativo del coste de recorrer 100 kilómetros con diferentes fuentes de energía.
| Método de Carga / Combustible | Coste estimado por 100 km |
|---|---|
| Gasolina (1,60 €/l) | 9,60 € |
| Carga Pública Rápida (0,60 €/kWh) | 10,80 € |
| Carga Doméstica Nocturna (0,12 €/kWh) | 2,16 € |
| Carga con Excedentes Solares | ~0,50 € |
Como puedes ver, los números no mienten. La diferencia no es de unos pocos céntimos, es un abismo. Mientras que llenar el depósito de gasolina o usar un cargador rápido en carretera sigue siendo un gasto importante, aprovechar la energía de tu propio tejado reduce el coste a una cifra casi anecdótica.
El papel de las baterías domésticas
Si quieres rizar el rizo y alcanzar la perfección, solo falta una pieza más en este puzle: una batería de almacenamiento en casa. Estas baterías guardan toda esa energía solar que has generado durante el día pero que no has llegado a consumir, ni en casa ni para cargar el coche.
Con una batería doméstica, la independencia energética es casi total. Puedes cargar tu coche por la noche con la energía solar que has acumulado durante el día, sin depender en absoluto de la red eléctrica y sus tarifas. El sol que brilló a mediodía impulsa tu coche a la mañana siguiente.
Este ecosistema completo —paneles solares, batería doméstica y cargador inteligente— es la estrategia definitiva para cualquiera que busque no solo un ahorro máximo, sino una verdadera independencia energética. Tu hogar se convierte en una fuente de energía limpia y barata, siempre lista para que te muevas sin límites y sin volver a preocuparte por el precio del kWh.
Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, como si la hubiera escrito un experto con años de experiencia en el sector.
El abismo de precios entre cargar en la calle y en casa
Para que te hagas una idea clara del ahorro que supone cargar tu coche eléctrico en casa, lo mejor es ponerlo cara a cara con lo que cuesta hacerlo en un cargador público. La diferencia es brutal. Es como comparar el café que te preparas por la mañana en tu cocina con el que te tomas en un aeropuerto; sí, los dos son café, pero el sablazo que te meten por el segundo no tiene nada que ver.
Ojo, la carga pública es una maravilla y absolutamente necesaria, pero está diseñada para momentos muy concretos: un viaje largo, una urgencia… Usarla a diario para tus trayectos habituales es, sencillamente, tirar el dinero.
El precio de la comodidad en la carretera
Cuando sales de viaje, te encuentras con un panorama de carga de lo más variado. Hay cargadores lentos en centros comerciales, a veces a buen precio o incluso gratis como gancho, pero donde de verdad se nota el mordisco a la cartera es en los cargadores rápidos y ultrarrápidos, los que necesitas para no eternizarte en la ruta.
Operadores como Ionity, Repsol o Iberdrola te ofrecen potencias altísimas que te dan cientos de kilómetros de autonomía en lo que tardas en tomarte un café. Pero claro, esa velocidad se paga, y a precio de oro. Es muy común encontrar tarifas que multiplican por 5, 8 o incluso 10 veces el precio de la luz que pagas en casa por la noche.
La carga pública es para viajar, no para el día a día. Entender esto es la clave para disfrutar de un coche eléctrico sin llevarte sustos a final de mes. Tu garaje es tu gasolinera económica.
Vamos a comparar con cifras reales
La red de carga en España ha mejorado muchísimo, llegando a los 52.985 puntos operativos a principios de 2026. Aun así, y a pesar de esta expansión, los precios siguen siendo el principal freno para usarlos de forma habitual. Las tarifas varían un montón, pero en una estación ultrarrápida, de las imprescindibles en un viaje largo, es fácil que te cobren a 0,79 €/kWh o incluso más. Si quieres profundizar en cómo afectan estos precios, puedes leer este análisis del sector.
Pongámoslo en un ejemplo práctico:
- Carga en viaje: Imagina que tienes que hacer una recarga del 20% al 80% en un coche con una batería de 75 kWh (como un Tesla Model 3). En un cargador ultrarrápido, esa parada te puede costar tranquilamente entre 35 € y 45 €.
- Carga en casa: Esa misma energía (unos 45 kWh) cargada en tu garaje con una tarifa nocturna a 0,12 €/kWh te saldría por unos ridículos 5,40 €.
La diferencia, como ves, es abismal. Mientras que el coste de cargar en casa casi ni lo notas en la factura de la luz, una sola parada en ruta puede suponer un desembolso importante.
Con esto queda claro el papel que juega cada tipo de carga. La pública es tu mejor aliada para llegar lejos cuando lo necesitas. Pero es la carga en casa, sobre todo si aprovechas la energía de tus propias placas solares, la que convierte el ahorro en algo real y tangible en el 99% de tus desplazamientos diarios.
Dudas frecuentes: resolvemos las preguntas clave sobre la carga en casa
Es normal tener un mar de dudas antes de pasarse al coche eléctrico, sobre todo en lo que respecta al bolsillo. Por eso, hemos juntado aquí las preguntas que más nos hacéis, con respuestas directas y claras para que tengas toda la información en tu mano.
¿Seguro que tengo que contratar más potencia en casa?
Es la pregunta del millón, y la respuesta es: depende. No siempre es necesario, pero hay que analizarlo bien.
Piensa que un cargador doméstico estándar suele pedir 7,4 kW. Si en casa tienes una potencia contratada muy baja, como 3,45 kW, la respuesta es sí, necesitarás subirla. De lo contrario, en cuanto enchufes el coche y pongas la lavadora, saltarán los plomos.
Ahora bien, muchos hogares con 4,6 kW o 5,75 kW de potencia se apañan sin problemas. El truco está en cargar por la noche, cuando el consumo de la casa es mínimo. Para curarte en salud, un cargador inteligente con balanceo dinámico de carga es una maravilla: él solito ajusta la potencia para no pasarse del límite contratado, dándole siempre prioridad a la casa.
¿Y cómo lo hago si vivo en un piso con garaje comunitario?
Esta es otra de las grandes preocupaciones, pero tranquilo, porque la ley te lo pone fácil. Si tienes tu propia plaza de garaje, la Ley de Propiedad Horizontal está de tu lado.
Lo único que tienes que hacer es comunicar por escrito tu intención de instalar el punto de recarga, tanto al presidente de la comunidad como al administrador. Nada más. No necesitas que te den permiso en una junta ni que voten a favor. El cableado se lleva desde tu contador hasta tu plaza, y así te aseguras de que cada kilovatio que consuma tu coche se facture en tu contrato de luz, y no en el de la comunidad.
¿Hay alguna ayuda o subvención para la instalación?
¡Claro que sí! Y son un empujón importante para reducir el desembolso inicial. El programa estrella es el Plan MOVES III, que sigue vigente y cubre hasta un 70 % del coste de instalar el punto de recarga (con un tope de 5.000 €). Si vives en un municipio con menos de 5.000 habitantes, la ayuda sube hasta el 80 %.
Pero eso no es todo. También hay beneficios fiscales. Te puedes deducir un 15 % del valor de la instalación en tu declaración de la Renta (IRPF), sobre una base máxima de 4.000 €.
Eso sí, la burocracia para solicitar estas ayudas puede ser un lío. Por eso, lo mejor es contar con una empresa instaladora que se encargue de todo el papeleo por ti.
¿En cuánto tiempo recupero el dinero de la instalación?
El plazo para amortizar la inversión depende mucho de tu caso: cuántos kilómetros haces, el precio de la luz que consigas y si lo combinas con placas solares.
Hagamos un cálculo rápido: para un conductor que recorre unos 20.000 km al año, el ahorro en "combustible" frente a un coche de gasolina puede superar fácilmente los 1.500 € anuales. Y esto solo cargando en casa con una buena tarifa nocturna. Teniendo en cuenta que un cargador instalado ronda los 1.400 €, en poco más de un año podrías tenerlo amortizado.
Si a la ecuación le sumas paneles solares, el ahorro se dispara. Cargarás tu coche con energía que tú mismo produces, gratis. La inversión inicial es mayor, pero el tiempo para recuperar el coste de todo el sistema se acorta muchísimo.
En SolarYou sabemos que cada caso es único. Por eso te ofrecemos un servicio completo: instalamos tu cargador y tus placas solares, y además gestionamos por ti toda la burocracia de las ayudas para que solo te preocupes de disfrutar de una conducción más limpia y barata. Solicita tu estudio gratuito en solaryou.es y descubre cuánto puedes empezar a ahorrar.