Si has decidido dar el salto al autoconsumo, lo primero es familiarizarte con los distintos tipos de placas solares que tienes a tu disposición. Las tecnologías más habituales son la monocristalina (máxima eficiencia), la policristalina (mejor relación calidad-precio) y la de capa fina (muy flexible). Cada una tiene sus puntos fuertes, pensados para diferentes necesidades y bolsillos.
Desvelando la magia de la energía solar

Bienvenido al fascinante mundo del autoconsumo. Antes de meternos de lleno a comparar tecnologías, es clave entender cómo funciona un panel solar. Piensa en cada placa como una hoja de un árbol tecnológico que, en lugar de hacer la fotosíntesis, lleva a cabo un proceso casi mágico: el 'efecto fotovoltaico'.
Este fenómeno es, sencillamente, el corazón de toda la energía solar. Cuando la luz del sol golpea las células de silicio del panel, se produce una reacción que libera electrones y genera una corriente eléctrica. Es una transformación directa de luz en electricidad, sin piezas móviles, sin ruido y sin emisiones. Pura energía limpia.
De corriente continua a energía para tu hogar
Un pequeño detalle: la electricidad que generan los paneles es en corriente continua (CC), pero tus electrodomésticos, la tele o el ordenador funcionan con corriente alterna (CA). Son como dos idiomas distintos. Y aquí es donde entra en escena una pieza fundamental de la instalación.
El inversor solar es el cerebro y traductor de todo el sistema. Su única misión es coger esa corriente continua (CC) de los paneles y convertirla en la corriente alterna (CA) que tu casa necesita para funcionar.
Una vez "traducida", esa energía limpia y gratuita viaja por el cuadro eléctrico de tu casa, lista para encender las luces, poner la lavadora o cargar tu móvil. ¿Y si produces más de lo que consumes? El excedente puede verterse a la red (y conseguir un descuento en tu factura) o guardarse en baterías para usarlo cuando el sol se haya ido. Si quieres profundizar, te recomendamos leer nuestro artículo sobre qué son y cómo funcionan los inversores solares.
Con un sistema así, consigues varias cosas a la vez:
- Reducir tu factura de la luz drásticamente, porque gran parte de la energía la produces tú mismo.
- Ganar independencia energética, diciéndole adiós a la incertidumbre de las subidas de precios de las eléctricas.
- Contribuir a un futuro más sostenible, apostando por una fuente de energía 100% renovable y respetuosa con el planeta.
Entender cómo funciona este engranaje es el primer paso para tomar una buena decisión. Ahora que ya tienes la base, estás listo para descubrir qué tipo de panel se adapta mejor a tu tejado, a tu consumo y a tus objetivos.
Placas solares monocristalinas: la máxima eficiencia

Si lo que buscas es exprimir cada vatio de potencia en el mínimo espacio, los paneles solares monocristalinos son tu respuesta. Estamos hablando de la tecnología prémium dentro de los diferentes tipos de placas solares, y no es casualidad que se hayan convertido en la opción favorita para la mayoría de las instalaciones residenciales en España.
¿Su secreto? Un proceso de fabricación increíblemente meticuloso. A diferencia de otras tecnologías, cada una de sus células solares se corta a partir de un único y gigantesco cristal de silicio de pureza extrema. Piensa que es como tallar un diamante a partir de una sola piedra en bruto, en lugar de pegar pequeños fragmentos.
Este método, conocido como el proceso Czochralski, da como resultado una estructura de cristal perfecta, sin fisuras ni impurezas. Esta pureza es la que les da ese color negro tan característico y, lo que es más importante, permite que los electrones se muevan con total libertad cuando los golpea la luz del sol, generando así muchísima más electricidad.
Ventajas clave de la tecnología monocristalina
La razón principal para decantarse por un panel monocristalino es, sin duda, su eficiencia superior. Son capaces de convertir un porcentaje más alto de luz solar en electricidad útil, lo que se traduce en una mayor producción de energía por cada metro cuadrado de tu tejado.
En España, el panel monocristalino es el rey indiscutible, representando aproximadamente el 70% de las instalaciones residenciales. Su fabricación con silicio de alta pureza les permite alcanzar eficiencias de conversión que rondan el 20-22%, siendo los más eficaces cuando el espacio es limitado o la radiación solar no es siempre perfecta. Puedes encontrar más datos sobre las tendencias en energía solar en vira.energy.
Esta altísima eficiencia los convierte en la solución ideal para tejados pequeños o con obstáculos. Si tu cubierta no es muy grande, o tienes ventanas y chimeneas que te roban superficie, cada centímetro cuenta. Con paneles monocristalinos, necesitas menos unidades para lograr tu objetivo de producción, optimizando el espacio al máximo.
Pero los beneficios no acaban ahí. También se comportan mejor cuando las condiciones no son las ideales, un factor clave en la península:
- Mejor respuesta a altas temperaturas: Aunque suene raro, el calor excesivo reduce la eficiencia de los paneles. Los monocristalinos tienen un mejor coeficiente de temperatura, lo que significa que pierden menos rendimiento en los días más achicharrantes del verano.
- Mayor producción con luz difusa: Son más eficaces capturando energía en días nublados, con niebla, o a primera y última hora del día. Su habilidad para aprovechar la luz indirecta maximiza la producción durante todo el año.
- Una vida útil más larga: Gracias a esa pureza del silicio, su degradación anual es un poco más lenta. Esto se traduce en una vida útil que a menudo supera los 25-30 años que garantizan los fabricantes.
- Estética elegante: Su color negro, sólido y uniforme, ofrece un aspecto más moderno y discreto en el tejado. Un detalle que muchos propietarios valoran para conseguir una integración visual perfecta.
El coste: la principal consideración
Siendo honestos, la única desventaja real de los paneles monocristalinos es su coste inicial, que es más elevado. El complejo proceso de crear un cristal de silicio único y puro es más caro y genera más desperdicio de material que otros métodos. Y claro, eso se nota en el precio final.
Sin embargo, es fundamental verlo como una inversión a largo plazo. Aunque el desembolso inicial sea mayor, su eficiencia y durabilidad superiores suelen llevar a un retorno de la inversión más rápido. Al generar más electricidad, ahorras más en tu factura de la luz cada mes, lo que te ayuda a amortizar el coste de la instalación en menos tiempo.
Pongamos un ejemplo práctico. Imagina un tejado donde solo caben 8 paneles. Si instalas paneles monocristalinos de alta eficiencia, podrías llegar a cubrir el 80% de tu consumo anual. En cambio, con una tecnología menos eficiente, esos mismos 8 paneles quizás solo cubrirían el 65%, obligándote a comprar más energía de la red y alargando el tiempo que tardas en recuperar tu inversión.
En definitiva, si tu objetivo es maximizar la producción, tienes el espacio justo o simplemente quieres la tecnología más avanzada y duradera del mercado, apostar por paneles monocristalinos es, sin duda, la decisión más inteligente y rentable que puedes tomar.
Placas solares policristalinas: la opción más asequible

Aunque buscar la máxima eficiencia es tentador, no siempre es el factor clave en todos los proyectos. Y es justo aquí donde entran en escena los paneles policristalinos, una de las opciones más populares dentro de los diferentes tipos de placas solares por su fantástico equilibrio entre rendimiento y precio.
A diferencia del proceso casi quirúrgico de los paneles monocristalinos, la fabricación de los policristalinos es bastante más directa y, por tanto, más barata. En lugar de partir de un único y perfecto cristal de silicio, se cogen múltiples fragmentos del material y se funden juntos en un molde.
Este proceso de fundición y enfriamiento crea una estructura con múltiples cristales, lo que les da ese aspecto tan característico de mosaico azul con motas. Precisamente esta técnica de producción, menos intensiva, es la que consigue reducir el precio final de forma notable, abriendo la puerta del autoconsumo a muchísimos hogares y empresas.
El precio como principal ventaja competitiva
Si hay una razón de peso para decantarse por los paneles policristalinos es, sin ninguna duda, su coste más bajo. Este ahorro en la inversión inicial puede ser el factor decisivo, sobre todo en instalaciones grandes donde se necesitan muchísimos paneles.
Para proyectos con un presupuesto más ajustado, elegir la tecnología policristalina puede marcar la diferencia entre montar la instalación ahora o tener que dejarla para más adelante. Te permite empezar a disfrutar de los beneficios de la energía solar con un desembolso inicial menor, haciendo que el camino hacia la independencia energética sea mucho más accesible.
El punto fuerte de los paneles policristalinos siempre ha sido su coste por vatio, históricamente más bajo que el de los monocristalinos. Aunque esa diferencia de precio se ha ido acortando con el tiempo, siguen siendo una opción muy interesante para instalaciones a gran escala, donde el ahorro en cada panel se multiplica y el resultado final es considerable.
Pero claro, este menor coste tiene una contrapartida directa: una eficiencia energética algo más baja.
Eficiencia y espacio: los factores a tener en cuenta
Los paneles policristalinos suelen moverse en un rango de eficiencia de entre el 15% y el 18%. Es una cifra un poco por debajo del 20-22% que alcanzan sus hermanos mayores, los monocristalinos. Y aunque la diferencia no parezca enorme, en la práctica tiene implicaciones importantes.
Una menor eficiencia significa, sencillamente, que un panel policristalino genera menos electricidad por metro cuadrado. Por lo tanto, para conseguir la misma cantidad de energía que con una instalación monocristalina, necesitarás más paneles y, lógicamente, más espacio en el tejado.
Esto nos ayuda a ver dónde brilla de verdad esta tecnología:
- Naves industriales y cubiertas de gran tamaño: Los tejados enormes son su hábitat natural. El espacio no es un problema, así que se pueden instalar más paneles para compensar la menor eficiencia y sacar el máximo partido a su precio competitivo.
- Instalaciones en suelo (huertos solares): En terrenos abiertos, donde la superficie disponible es muy amplia, los paneles policristalinos son una elección lógica y muy rentable.
- Viviendas con tejados muy grandes: Si tienes una casa con una cubierta espaciosa y sin sombras, puedes permitirte el lujo de colocar más paneles sin problema, aprovechando el ahorro en la compra.
¿Cuándo es una buena elección?
Elegir entre los distintos tipos de placas solares depende siempre de analizar bien tu situación. Un panel policristalino es una opción fantástica si el espacio no es tu mayor preocupación y lo que buscas es reducir al máximo la inversión inicial.
Imagina que tienes una casa de campo con un granero. Podrías forrar todo el tejado del granero con paneles policristalinos y generar una cantidad de energía brutal por mucho menos dinero de lo que te costaría con tecnología monocristalina. El ahorro inicial justifica de sobra que el rendimiento por panel sea un poco inferior.
En definitiva, los paneles policristalinos son la opción pragmática del mundo solar. No te darán la potencia más alta del mercado, pero sí un rendimiento sólido y fiable a un precio que facilita dar el salto al autoconsumo a lo grande.
Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano, natural y experto, siguiendo el estilo de los ejemplos proporcionados.
Más allá de lo convencional: PERC, bifaciales y capa fina, las otras joyas solares
El mundo de la energía solar no para de evolucionar. Cuando pensamos en paneles, casi siempre nos vienen a la cabeza los monocristalinos y los policristalinos, pero la tecnología va mucho más allá. Hay otras innovaciones que están cogiendo fuerza, no tanto para reemplazar a los clásicos, sino para ofrecer soluciones ingeniosas a problemas muy concretos.
Estamos hablando de avances como la tecnología PERC, los paneles bifaciales y los de capa fina. Cada uno tiene su propio truco bajo la manga para exprimir al máximo cada rayo de sol.
Tecnología PERC: el espejo que no deja escapar ni un fotón
La tecnología PERC (Passivated Emitter and Rear Cell) no es un tipo de panel en sí, sino más bien una mejora, un upgrade que se le aplica sobre todo a las células monocristalinas para darles un empujón extra de eficiencia. Consiste en añadir una capa muy especial en la parte de atrás de la célula solar.
Piensa en una célula solar como si fuera una trampa para fotones (las partículas de luz). En un panel normal, algunos fotones más rebeldes atraviesan la célula sin ser "cazados", y su energía se pierde para siempre. Aquí es donde entra en juego la capa PERC, que funciona como un espejo microscópico.
Este "espejo" reflectante intercepta a esos fotones fugitivos y los manda de vuelta a la célula, dándoles una segunda oportunidad para convertirse en electricidad. Es un truco sencillo pero increíblemente eficaz que sube el rendimiento total del panel, permitiendo generar más energía con la misma superficie.
La tecnología PERC ha sido la llave que ha permitido a muchos paneles comerciales romper la barrera del 20% de eficiencia. Al reflejar la luz que se iba a perder y optimizar el comportamiento de los electrones, consigue que los paneles produzcan más, sobre todo a primera y última hora del día, cuando el sol está más bajo.
Por si fuera poco, los paneles PERC manejan mejor el calor. Esto es clave en un clima como el español, ya que reduce la pérdida de rendimiento en los días más achicharrantes del verano y ayuda a maximizar la producción anual.
Paneles bifaciales: energía por partida doble
¿Y si un panel solar pudiera generar electricidad por las dos caras? Pues de eso van exactamente los paneles bifaciales, una de las innovaciones más potentes de los últimos años. Estos paneles tienen células fotovoltaicas tanto por delante como por detrás.
La cara de arriba funciona como siempre, capturando la luz directa del sol. La magia de verdad ocurre en la parte trasera, que es capaz de absorber la luz que se refleja en la superficie donde está instalado el panel. Este efecto se conoce como albedo.
El extra de energía que se consigue depende totalmente del color y material que tengamos debajo:
- Cubiertas blancas o superficies claras: Pueden disparar la producción hasta un 25% más.
- Suelos de grava o arena: Ofrecen un empujón de entre el 10% y el 20%.
- Césped o tierra oscura: El aumento es más discreto, sobre un 5-10%.
Son la solución perfecta para instalaciones donde la parte trasera del panel queda al aire, como en pérgolas, marquesinas de aparcamiento o en cubiertas planas pintadas de blanco. Permiten integrar la energía solar en la arquitectura sin robar ni un centímetro de espacio útil.
Paneles de capa fina: el poder de la flexibilidad
Por último, tenemos los paneles de capa fina, que juegan en una liga completamente diferente. En lugar de las típicas obleas de silicio, rígidas y pesadas, estos se fabrican depositando capas finísimas de material fotovoltaico sobre una base flexible.
Su gran baza no es la eficiencia, que suele ser más modesta (entre el 10% y el 12%), sino su increíble versatilidad. Son ligerísimos y flexibles, lo que les permite adaptarse a superficies curvas o a estructuras que no aguantarían el peso de un panel tradicional. Son ideales, por ejemplo, para tejados de naves industriales con cubiertas metálicas, autocaravanas o incluso para equipos de energía portátil.
Además, su rendimiento se resiente menos con las altas temperaturas que el de sus primos de silicio, una ventaja a tener en cuenta en climas muy cálidos. Aunque necesiten más superficie para generar lo mismo, su bajo coste y flexibilidad abren un mundo de posibilidades para proyectos donde los otros tipos de placas solares simplemente no encajan.
En el mercado español, donde cada euro invertido cuenta, la eficiencia es la reina. Según los análisis del sector, las placas solares de alta eficiencia son la opción ganadora en las instalaciones residenciales. Modelos como el Maxeon 3 de SunPower, con una eficiencia del 22,4%, permiten sacar más kilovatios-hora por metro cuadrado, algo fundamental en los tejados de las ciudades, donde el espacio es oro. Puedes leer más sobre la importancia de la alta eficiencia en cambioenergetico.com.
Un cara a cara entre los distintos tipos de placas solares
Llegados a este punto, con tantos tipos de placas solares sobre la mesa, es normal sentirse un poco abrumado. Monocristalinos, policristalinos, de capa fina… cada uno con sus propias características y peculiaridades. Para ayudarte a visualizar cuál encaja mejor contigo, los hemos puesto a competir en una tabla comparativa.
Piensa en esta comparativa no como una simple lista de datos, sino como una herramienta para entender el impacto real de cada tecnología. Verás cómo afecta a tu bolsillo, al espacio que tienes en el tejado y, por supuesto, a la cantidad de energía que vas a producir a lo largo de los años.
Comparativa técnica de tipos de placas solar
Aquí tienes un resumen rápido y visual de cómo se comportan los tres grandes tipos de paneles en los aspectos que más importan para cualquier instalación de autoconsumo.
| Característica | Placas Monocristalinas | Placas Policristalinas | Placas de Capa Fina |
|---|---|---|---|
| Eficiencia Media | 18% – 22% | 15% – 18% | 10% – 12% |
| Coste por Vatio | Alto | Medio | Bajo |
| Vida Útil | 25 – 30 años | 25 – 30 años | 15 – 20 años |
| Espacio Necesario | Mínimo | Moderado | Máximo |
| Tolerancia al Calor | Buena | Regular | Excelente |
| Estética | Negro uniforme y elegante | Mosaico azul moteado | Flexible y adaptable |
Como ves, no hay un ganador absoluto. La elección depende de tus prioridades: ¿buscas la máxima eficiencia, el mejor precio o una solución para condiciones específicas? Vamos a desgranar qué significa cada uno de estos números en la práctica.
Desglosando los datos clave
Ahora, vamos a traducir estas cifras para que sepas exactamente qué implicaciones tienen y puedas tomar la mejor decisión.
Eficiencia: Esta es la métrica reina, sin duda. Un panel monocristalino con un 22% de eficiencia va a generar mucha más energía en el mismo espacio que uno de capa fina con un 12%. Si tu tejado es pequeño, cada punto porcentual es oro puro.
Coste por Vatio: Ojo, esta cifra te dice cuánto pagas por la capacidad de producción, no por el panel en sí. Los paneles policristalinos suelen tener un coste por vatio más bajo, lo que los hace muy interesantes para proyectos grandes donde cualquier ahorro se multiplica.
Vida Útil: Aquí es donde la inversión demuestra su valor. Tanto los monocristalinos como los policristalinos son auténticos tanques, con garantías de producción que se alargan hasta los 30 años. Esto significa que tu instalación seguirá generando ahorros durante décadas.
La clave no está en encontrar "el mejor panel", sino en dar con el panel que mejor se adapta a tus circunstancias. Es como comprar un coche: no todo el mundo necesita un deportivo de alta gama; a veces, un vehículo práctico y económico es la solución perfecta.
Espacio Necesario: Este punto va de la mano con la eficiencia. Al ser menos eficientes, los paneles de capa fina necesitan una superficie mucho mayor para producir la misma electricidad. Esto los descarta para la mayoría de los tejados residenciales, donde el espacio es limitado.
Tolerancia al Calor: Con los veranos que tenemos en España, esto es crucial. Aunque los monocristalinos aguantan bien las altas temperaturas, los de capa fina son los campeones en este aspecto, perdiendo muy poco rendimiento incluso en los días más sofocantes.
El siguiente gráfico te muestra dónde se sitúan las tecnologías más avanzadas en cuanto a eficiencia, dejando claro cómo la innovación sigue empujando los límites.

Como puedes ver, las tecnologías basadas en silicio, como PERC y bifaciales, dominan con claridad en eficiencia. Esto explica por qué son las más populares en instalaciones donde cada centímetro de tejado cuenta.
Cómo elegir la placa solar perfecta para tu tejado
Ahora que ya tienes claro qué es una placa monocristalina, una policristalina o una PERC, llega el momento de la verdad: aplicar todo ese conocimiento a tu propio tejado. La elección del panel solar ideal no es solo una cuestión técnica, es una decisión estratégica que debe encajar como un guante con tu consumo, el espacio que tienes y, por supuesto, tus objetivos de ahorro.
Para acertar de lleno, no basta con ir a por el panel más eficiente o el más barato del mercado. Hay que pararse a pensar y analizar una serie de factores muy personales. Solo así sabrás qué tecnología te va a dar el mejor rendimiento y te permitirá recuperar la inversión lo antes posible.
Tu hoja de ruta para la elección perfecta
Piensa en los siguientes pasos como una checklist. Si vas analizando punto por punto, te aseguro que tendrás una claridad total sobre qué tipo de panel se adapta mejor a tu casa y a tus necesidades energéticas.
1. Analiza tu consumo eléctrico
Lo primero es lo primero: ¿cuánta energía gastas? Este es el dato más importante de todos. Coge tus últimas facturas de la luz y busca el consumo anual en kilovatios-hora (kWh). Esa cifra es el objetivo a cubrir con tu instalación solar.
Para que te hagas una idea, un hogar medio en España consume unos 3.500 kWh al año. Para cubrir esa demanda, lo habitual es necesitar entre 6 y 8 placas solares monocristalinas de alta potencia (de 400 a 450 W). Con una instalación de este tipo, es muy común superar el 70% de autoconsumo. Un dato clave para empezar a dimensionar tu proyecto.
2. Evalúa tu tejado
Tu tejado es el terreno de juego, y sus características son decisivas. No hay dos tejados iguales, así que tienes que fijarte bien en tres aspectos fundamentales:
- Espacio útil: Mide el área que tienes disponible y que esté libre de sombras de chimeneas, antenas o árboles cercanos. Si el espacio es más bien justo, los paneles monocristalinos de alta eficiencia son tu mejor aliado para sacarle el máximo partido a cada metro cuadrado.
- Orientación: En España, la orientación ideal es la sur, sin duda. Así te aseguras el máximo de horas de sol durante todo el día. Las orientaciones sureste o suroeste también son excelentes opciones. Si quieres profundizar en este tema, tenemos un artículo donde te explicamos cuál es la orientación ideal para las placas solares en España.
- Inclinación: Generalmente, una inclinación de entre 30 y 35 grados es la óptima. Pero no te preocupes, porque las estructuras de montaje actuales permiten corregir ángulos que no sean perfectos.
Un análisis detallado de tu tejado es fundamental. Un instalador profesional evaluará las sombras que se proyectan a lo largo del día y del año para diseñar un sistema que evite pérdidas de rendimiento.
3. Considera el clima de tu zona
El tiempo que hace donde vives también juega su papel. Si estás en una zona del sur con veranos muy calurosos, te interesan paneles con buena tolerancia a las altas temperaturas, como los monocristalinos con tecnología PERC. En cambio, si vives en una región con más días nublados, la capacidad de los paneles monocristalinos para captar luz difusa será una ventaja decisiva.
4. Define tu presupuesto
Por último, el dinero. Tu presupuesto va a marcar los límites de la instalación. Aunque es cierto que los paneles monocristalinos suponen una inversión inicial algo mayor, su eficiencia superior casi siempre se traduce en un ahorro más rápido y un mayor rendimiento a largo plazo. Define cuánto quieres invertir y busca la tecnología que te ofrezca el mejor equilibrio entre coste y beneficio para tu caso particular.
Si sigues estos pasos, verás cómo la tarea de elegir entre los distintos tipos de placas solares deja de ser un lío y se convierte en un proceso lógico y sencillo. Así te asegurarás de que tu inversión te acerca de verdad a la independencia energética que buscas.
Preguntas frecuentes sobre tipos de placas solar
Y con esto, llegamos al final de nuestro recorrido por el universo de los tipos de placas solar. Pero como es normal que queden dudas en el tintero antes de dar el gran salto al autoconsumo, hemos juntado aquí las preguntas más habituales. Respuestas directas y claras para que tomes la decisión con total confianza.
¿Cuál es la vida útil real de los paneles solares?
Casi todos los paneles monocristalinos y policristalinos que encontrarás en el mercado vienen con una garantía de producción de 25 a 30 años. Los de capa fina, por su tecnología, suelen tener una vida útil algo más corta, moviéndose entre los 15 y 20 años.
Pero hay un concepto clave que debes entender: la degradación. Los paneles no se "apagan" de un día para otro. Simplemente, su capacidad para generar energía va disminuyendo de una forma muy, muy lenta cada año, pero siguen produciendo electricidad útil durante muchísimo tiempo.
¿Qué panel solar conviene más en zonas de mucho calor o nubes?
Aquí los reyes indiscutibles son los paneles monocristalinos, sobre todo si llevan tecnología PERC. Su secreto está en un mejor coeficiente de temperatura, lo que en la práctica significa que pierden menos fuelle en los días más achicharrantes del verano.
Además, la altísima pureza de su silicio les permite ser mucho más eficientes capturando la luz difusa. Esto los convierte en la opción ganadora para zonas con niebla o días nublados frecuentes, porque consiguen exprimir al máximo la producción de energía durante todo el año.
La elección del panel correcto puede marcar una diferencia brutal en el rendimiento anual de tu instalación. Un buen panel monocristalino puede generar hasta un 15% más de energía en condiciones de poca luz si lo comparamos con tecnologías más antiguas.
¿El color del panel solar influye en su rendimiento?
Sí, influye, aunque sea de forma indirecta. Ese color negro intenso y uniforme de los paneles monocristalinos no es casualidad; se debe a la pureza del silicio, que les permite absorber un espectro de luz más amplio que el tono azulado y moteado de los policristalinos.
Esta mayor capacidad para "atrapar" la luz es uno de los factores que explica por qué son más eficientes. No obstante, la razón de peso sigue siendo la estructura perfecta y sin fisuras de su único cristal de silicio.
¿El mantenimiento de las placas solares es complicado o caro?
Para nada, y esta es una de las grandes ventajas de pasarse al sol. El mantenimiento es mínimo y es prácticamente el mismo para todos los tipos de placas solar. La mayor parte del tiempo, la propia lluvia se encarga de mantenerlos limpios.
Solo hace falta echarles un vistazo de vez en cuando para ver que todo sigue en su sitio. Si vives en una zona con mucho polvo, polen o donde llueve poco, quizás una limpieza profesional cada ciertos años sea una buena idea. Si te pica la curiosidad, puedes descubrir otras 10 curiosidades sobre los paneles solares en nuestro blog.
En Solaryou, nos encargamos de todo para que tu salto a la energía solar sea un camino de rosas. Te damos un servicio completo que va desde el primer asesoramiento hasta la instalación y el mantenimiento, asegurándonos de que consigas el máximo ahorro posible en tu factura. Contacta con nosotros y empieza a producir tu propia energía limpia.
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